Rubén Darío Ceballos Mendoza

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Con los bueyes que se tengan hay que arar. No queda de otra. Así se han referido los iberos desde tiempo inmemorial cuando adolecen de mejores elementos para preparar la tierra e iniciar la siembra, lo que es por extensión aplicable a toda situación en la que no están dados elementos mejores para las acciones que menester sean. En ese derrotero, aplicable es lo cual no solo a la ciudad y al departamento, sino a la región y al país, en la verdad que tenemos la tarea reactivar la economía, procurar mayor inversión social, atender a profundidad el ambiente, construir entornos de paz, salud, educación, tranquilidad y buena convivencia entre otros particulares y generales aspectos, como propósitos que nos debe ocupar para que las condiciones que enfrentamos no sean obstáculo alguno.

La emergencia sanitaria, hoy, mañana o más tarde aspiramos que pase, podamos coexistir sin riesgo de ninguna naturaleza e iniciemos cambios para cuidarnos y cuidar a los demás, así como introducir nuevos hábitos y comenzar una nueva etapa como humanidad, empezando por considerar que lo anterior a la pandemia no regresará, pero que las nuevas formas en las que podamos actuar serán mejores y mucho más benéficas en lo personal y colectivo. Perseverar es lo indicado, de ahí que se imponga focalizarnos en otras formas de participación, sin personalismos, más sí con inclusión social, crear equilibrios sociales como económicos mejores y prepararnos para nuevos desafíos a todo nivel.

Es modificar comportamientos de consumo, gasto, reciclaje y el cuidado del agua, la tierra y todas las materias primas que son fundamento de la economía mundial. Mantener una dirección clara para que actuemos de manera corresponsable en las decisiones que toman autoridades y gobierno como meta y propuesta de renovación del papel que debemos asumir como ciudadanos y como trabajo permanente, que hará la diferencia camino a superar las difíciles condiciones que aún vivimos.

Tenemos que cambiar para mejorar, ser otra sociedad, empezar a resolver los problemas no resueltos, comenzar a hacer lo que nos toca. Ciudadanos y autoridades deben tender puentes de confianza mutua para solucionar los pendientes, en la verdad que como una sola sociedad tenemos que sacar ventaja y aprovechar las adversidades para resurgir de la forma y manera que siempre hemos anhelado.

Las expectaciones deben y tiene que ser altas, poseer la convicción que es posible transformar la conciencia colectiva a favor de condiciones de vida dignas, de bienestar y prosperidad bien repartidas. Hagamos los mejores propósitos. Vayamos tras objetivos ciertos que incluyan, motiven, apoyen y construyan integración social, en la realidad que nada conseguiremos con sólo velar por nuestra condición, sino por la de todos. Es en la unidad de la mayoría y caminando conjuntamente hacia metas compartidas como lograremos formas para un mejor progreso posible y probable.


*Rubén Darío Ceballos. Jurista. rubenceballos56@gmail.com

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