Álvaro Beltrán Pinzón

abpopinion@hotmail.com

Mientras el grueso de las entidades públicas se replegaron en la inacción, a raíz del confinamiento obligatorio decretado ante la pandemia por COVID-19, descargando en el sector privado el peso de no dejar hundir la producción nacional, se destaca el comportamiento diligente y eficiente que adoptaron en la Universidad Industrial de Santander, al utilizar esta desafortunada circunstancia para acometer una serie de intervenciones metodológicas, físicas, tecnológicas e incluso actitudinales que, con seguridad, constituyen aporte medular a los procesos de modernización y de excelencia institucional.

Con empeño, y fuerte compromiso misional, supieron revertir el estatismo y la indolencia que se acentuó en muchas oficinas del sector oficial y, bajo la batuta del rector Hernán Porras, convirtieron las dificultades en oportunidad para avanzar en diferentes frentes de trabajo.

Quienes hoy visiten las sedes y campus universitarios se van a sorprender gratamente por el estado de sus instalaciones, las cuales vienen siendo transformadas a partir del despliegue de un robusto Plan maestro de infraestructura. En las construcciones prevalecen la calidad, el buen gusto y la dignificación del sentido de lo público.

Para preservar la actividad académica, implementaron también importantes ayudas para los estudiantes, que incluyeron préstamo de computadores, suministro de bonos alimentarios y planes de datos, programa de becas y financiación de matrículas; mientras que al cuerpo docente le ofrecieron adecuada capacitación para la atención de la enseñanza apoyada en tecnologías de la información y la comunicación. Si bien hace algunos años se había dado un gran paso con la creación del CENTIC, la Universidad estaba en mora de incorporar profusamente diversas metodologías a sus procesos educativos.

A la luz del nuevo Proyecto Institucional, del Plan de Desarrollo 2019-2030 y del proceso de renovación de la Acreditación institucional, es de esperar que la oferta académica se ajuste a las necesidades de los tiempos venideros.

A sus 73 años, la UIS se presenta fortalecida y se apuntala como referente nacional por su sólida gestión y sigoificativos logros; entre ellos, el reciente reconocimiento de Ingeniería de Petróleos como mejor programa universitario de Colombia y uno de los más destacados a nivel mundial. ¡Enhorabuena!

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