anny herrera villa- Ingeniera Industrial

Por: Anny Margarita Herrera Villa*

Es el reciclaje, en manera simple, el proceso de recolectar y procesar materiales que de otro modo serían desechados, transformándolos en nuevos productos, lo que permite reutilizar materiales, reducir la necesidad de extraer nuevos recursos, minimizar la contaminación y el uso de energía, y generar beneficios para la comunidad, la economía y el medio ambiente, lo que entraña beneficios tales como el ahorro de recursos y energía, reducción de la contaminación, generación de empleo, impacto económico, mejora de la calidad de vida. Reciclar podemos papel, cartón. Vidrio, plástico, metales; residuos orgánicos; siendo importante en ello separar correctamente los residuos, lavar los envases, informarse sobre las instalaciones de reciclaje locales; participar en programas de reciclaje, educación y concienciación; en todo caso, valido es y será siempre promover la importancia del reciclaje y enseñar a otros cómo reciclar correctamente, ya que es una práctica fundamental para construir un futuro más sostenible. 

La economía circular es un sistema de producción y consumo que busca optimizar el uso de los recursos y minimizar los residuos, buscando un equilibrio entre el progreso y la sostenibilidad. Implica compartir, reutilizar, reparar, renovar, reciclar y dar una nueva vida a los productos y materiales para prolongar su ciclo de vida y evitar que se conviertan en residuos, siendo sus principales puntos la reducción del consumo de recursos, la minimización de residuos, la prolongación de la vida útil de los productos, el diseño para la circularidad, el impulso a ciudades más sostenibles con parques industriales eficientes, cadenas de valor sostenibles; en ruta a alcanzar beneficios tales como reducir costos, colaborar con el medio ambiente, generar empleo, adentrarse en innovación y desarrollo, mejorar la competitividad. Es pues un concepto amplio y complejo que implica cambios en la forma en que producimos, consumimos y gestionamos los recursos, lo que requiere de la colaboración de diferentes actores, desde el gobierno hasta las empresas y los ciudadanos, para lograr una transición hacia un sistema económico más sostenible. 

Aunque parezca algo obvio, es necesario reiterar que los territorios son cada vez más grandes y complejos, por lo que recordarlo es un paso indispensable para dimensionar los enormes desafíos que enfrentamos planetariamente en materia de gestión de residuos, cuya generación diaria representa uno de los retos más grandes de los territorios y para quienes los habitamos, lo que requiere con urgencia fortalecer programas de compostaje, reciclaje, separación en origen y, sobre todo, cultura ambiental., lo que exige respuestas integrales, coordinadas y con visiones del inmediato al largo plazo.

Obligados estamos ante este panorama, a comprender esta problemática, lo que requiere también visibilizar la multiplicidad de actores que intervienen en el engranaje del sistema de residuos: desde quienes producen y consumen, hasta recicladores formales e informales, personas que en algunos casos asumen corresponsabilidades y en otros muestran indiferencia, así como los programas gubernamentales de infraestructura, las iniciativas de cultura ambiental y el papel activo de la ciudadanía en sus hogares.

Se impone en esto avanzar potencialmente hacía una gestión integral de residuos más eficiente, implantar plantas de residuos modernas y plantas de reciclaje de residuos de construcción, ya que los retos siguen siendo sustanciales para garantizar la salud de nuestros ecosistemas y mejorar la calidad de vida de los territorios. La complejidad de los distintos tipos de residuos y la diversidad de actores implicados demandan respuestas articuladas y sostenidas, importando planear, coordinar e impulsar políticas públicas orientadas a atender de manera sistémica este reto y encaminar a la ciudad hacia una transición efectiva a la economía circular.

En relación con el reciclaje, es fundamental colocar en el centro del debate los retos y oportunidades que esta transición implica: desde la generación de empleos verdes y el impulso a prácticas inclusivas de reciclaje, hasta el fortalecimiento de estrategias de cultura ambiental que permitan reconocer y asumir nuestro papel en el ciclo de generación, manejo y disposición final de los residuos. Nuestros territorios todos deben avanzar a este tenor, enfrenta los retos en grande y prepararse para los desafíos que por venir; de ahí que ciudadanía, industria y gobiernos deben y tengan que trabajar de forma conjunta y articulada para avanzar hacia territorios más circularrs, resilientes, sostenibles y justos. Por unos territorios sustentables, el reciclaje no es opcional, sino un todo fundamental. 

*Ingeniera Industrial. Especializada en Proyectos de Desarrollo. Columnista

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