Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*
Una de las principales acciones estructurales de todo país es garantizar salarios dignos dentro de sólidos contextos socioeconómicos, seguridad social y salud, como un acto de justicia social, así como promover la prosperidad y el desarrollo compartido, a efecto que tenga un impacto sin precedente en la nación entera, en el entendido que el desarrollo compartido consiste en el fomento del crecimiento económico sostenible y en la distribución de los beneficios de ese crecimiento de manera justa entre quienes participan en la actividad económica; además, la sostenibilidad se traduce en la conservación y el cuidado de los recursos y de las personas del territorio en donde se produce la riqueza social. Por eso hablamos de prosperidad compartida y no solo para unos cuantos.
Esta base de prosperidad compartida es el cimiento de la justicia social que debe construirse en las distintas regiones, especialmente en municipios que son epicentros de territorios que se constituyen como principales zonas productoras agrícolas en el país, por lo que importa la creación de corredores agroexportadores donde más se producen toneladas de alimentos y se generan significativas ganancias entre las ventas locales, departamentales, regionales, nacionales e internacionales.
Es buscar con ello ingresos que superen el presupuesto de toda la administración pública de los municipios y departamentos, mismo que tenga que ver con productores, jornaleros y trabajadores agrícolas, a fin de superar en ellos su condición de pobreza, lo que obliga una adecuada formalización laboral para garantizar salarios dignos, seguridad social y salud, como un acto de justicia social, a lo que sumarse deben programas de bienestar, dando contenido al principio de trabajar por el bien de todos y poner lo cual en contexto de la economía y su consecuente aumenti de empleo formal.
Cabe igualmente fortalecer la capacidad productiva con apoyos directos y créditos blandos, teniendo como eje articulador nuevos polos de desarrollo para el bienestar, que cuenten con una salida de comercialización, mediante redes de acopio y de frío, que permitirán en excelentes condiciones la exportación de alimentos en fresco hacia los más de los destinos posibles.
Todo lo cual, como una muestra de la focalización de prosperidad y desarrollo compartido, que centrarse debe en ofrecer condiciones de bienestar para todos, empezando por quienes menos tienen y asegurando una base de crecimiento económico para productores, empresas y demás intervinientes en este proceso.
*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

