Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
La participación ciudadana, debe entre sus múltiples posibilidades, considerársele como eje de desarrollo social en contexto y asunción de enfoque cualitativo, ya que es posible recabar en la comunidad mediante entrevistas y observaciones, hallazgos emanados de interrelaciones en distintos momentos, relacionados con las variadas influencias que ejerce dicha comunidad durante las actividades que se planifican y desarrollan, lo que impone que reciban formación para poder atender y responder lo más adecuadamente posible a las necesidades y exigencias del entorno.
Definitivamente, y así es de asumirse, la participación ciudadana debe ser tomada como un sistema de interrelaciones cuya esencia es la cooperación, intervención y contribución de la ciudadanía y organizaciones comunales en asuntos públicos, bajo una organización establecida y con elementos clave que promueven su desarrollo eficiente y eficaz, ya que en la participación ciudadana se observan distintos momentos relacionados con las variadas influencias que se ejercen durante el proceso y las actividades que se planifiquen y desarrollen, tales como la convocatoria ciudadana, la participación y opinión ciudadana, la conformación de equipos, la elaboración de planificación, la modificación y mejora de proyectos, la dirección interna, la ejecución propia, la supervisión; y, el cierre de proyectos.
Momentos de participación ciudadana diferentes cuando se aborda la solución a un problema individual o colectivo, en el que el protagonismo lo tienen los miembros de la comunidad y el cierre generalmente está a cargo de los líderes comunales responsables de la ejecución y rendición de cuentas del proyecto; por lo que es de suyo oportuno destacar que existe la necesidad de fomentar valores sociales con la finalidad de mejorar la integración, contribuyendo así al logro de un desarrollo armónico, entre los que están respeto, corresponsabilidad, tolerancia, cooperación, voluntariedad, compromiso, pluralidad y transparencia, que referido al desarrollo social, conveniente es concebir la expansión hacia el progreso y la transformación comunitaria, que demanda un despliegue de potencialidades humanas y concertación de esfuerzos (ciudadanos, liderazgo comunal y organismos de estado), en búsqueda de un bienestar común e integral que parten de una visión colectiva y concertada.
El alcance del desarrollo social, implica el acuerdo en un conjunto de elementos que van desde la interiorización de realidades, pasando por la conceptualización de proyectos hasta el establecimiento de alianzas y consensos para el logro de un bienestar integral común. Existen elementos que subyacen durante la gestión del desarrollo social, tales como la concertación de los actores sociales, el acompañamiento que permite orientar y reorientar actividades y procesos, monitorear (en cierto modo) a los ciudadanos y organizaciones y por último, la estima colectiva, la cual requiere de un trabajo sostenido y concertado para definir, primeramente, una identidad de la comunidad o colectivo.
Importante lo cual, por cuanto permite establecer propuestas generadas a partir de rasgos decisivos que caracterizan la localidad (ciudadanos, ambiente, cultura, economía, potencialidades, debilidades, entre otras), mismo que precisados se puede hacer una introspección y prospectiva de la realidad, lo que facilita la generación de visiones en conjunto, en un mismo sentir, sin uniformidad, pero con unidad, camino a construir una aproximación constituida por las relaciones contextuales que surgen de la realidad compleja y sistémica, compuesta principalmente de procesos de acompañamiento, estima colectiva, transformación comunitaria para el alcance de un bienestar común; y, la participación ciudadana. propiamente dicha.
**Abogado. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Magister en Derecho Público. saulherrera.h@gmail.com

