Por: José Guillermo Claros Penna*
Problema de lo desigual lo es también, la caída que se observaba en el índice Gini, que captura la desigualdad de ingresos, muestra una desaceleración devenida en reversión, ya que dicha desigualdad de ingresos se intersecta con las que existen en función de otros atributos de poblaciones e individuos: raza, etnia, género, edad y territorio, entre otros.
Otro problema, no menos preocupante, es el climático, con consecuencias socioeconómicas y ambientales donde los efectos del cambio climático se observan en la forma de mayor recurrencia de catástrofes naturales, migración, pérdida de suelos, biodiversidad y desafíos para industrias como la agricultura y el turismo.
Escenarios estos que combinan elementos coyunturales con una matriz de desigualdades, misma que hay que enfrentar a través de esfuerzos mancomunados asumidos en forma de pactos sociopolíticos, con estrategias integrales de superación de la pobreza, gestión e institucionalidad de las políticas sociales para la igualdad lo suficientemente flexibles para adaptarse a los contextos nacionales específicos y a las transformaciones sociodemográficas, tecnológicas, ambientales y económicas, que aborden los ejes estructurantes de las desigualdades, misma que resulta de una compleja matriz, asentada tanto en la heterogeneidad estructural de sus sistemas productivos como en la cultura del privilegio.
La posición relativa de un individuo en los ejes de esa matriz condiciona fuertemente su situación en las múltiples dimensiones que hacen al bienestar: empleo y trabajo, acceso a los recursos productivos e ingreso, educación, salud, vivienda, servicios básicos, tecnologías de la información y las comunicaciones, seguridad alimentaria, participación y agencia, entre otras.
Déficits significativos en estas temáticas, definidos en función de un umbral socialmente legítimo, son los que constituyen la pobreza, debiendo emerger la necesidad de congeniar con coherencia pilares sustantivos de intervención apropiados qué de una estrategia de superación de la pobreza con un marco amplio de institucionalidad social que genere condiciones (el cómo) para que aquellos pilares se potencien entre sí, generando impactos positivos en la situación de pobreza que se debe enfrentar.
Implica lo expuestos, garantizar que la estrategia de abordaje de la pobreza contenga los instrumentos de política social y de inclusión laboral pertinentes y ajustados a las características de cada grupo poblacional y en cada territorio, lo que conduce a la definición de pilares sustantivos de políticas públicas enmarcadas en una visión más amplia que las que habitualmente movilizan los Estados para enfrentar la pobreza; igualmente, con un andamiaje institucional; es decir, un entramado de normas, reglas y mecanismos que intervengan en múltiples etapas críticas del proceso de política pública, desde la propia definición del problema a enfrentar (y sus causas), hasta la evaluación crítica de si lo que se hace para enfrentar dicho problema genera o no valor público.
*Profesional en Ciencias Militares. Administrador de Empresas. Abogado. Master en Derecho Público. Candidato a Doctor en Derecho. Columnista.
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