JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito.

A partir del 7 de agosto próximo, día en que los colombianos empezaremos a recuperar enhorabuena la esperanza, luego de cuatro años de ignominias, tenemos que ayudar quienes nos consideramos ciudadanos de bien, a fortalecernos  como unidad territorial en todos los campos y en todos los aspectos. Negarnos de plano a seguir entregando el país a las mafias, a la subversión, a quienes se arropan con disfraces de movimientos sociales, mismos que quieren venderse al mundo como los marginados de la sociedad y que esconden además de todo lo malo y peor que encarnan, las más perversas intenciones para hacer de nuestra amada Colombia un espacio donde campee la inseguridad, los malos manejos, el chantaje, la extorsión, impunidad; y, donde la ausencia del Estado y el manejo criminal del territorio en todas sus formas, variables y variantes sea lo dominante.

Por integral formación, es mi inclinación tener sensibilidad con los más vulnerables, con los mayormente desfavorecidos por la diosa fortuna,  con quienes no han tenido nunca o poco acceso al desarrollo, con los sectores más marginados de la sociedad, con los sectores populares, con los excluidos y segregados. Por eso siempre me he opuesto a todo cuanto huele y representa intereses impostores, a los falsos profetas, que predican una cosa y actúan de otra manera, les encantan los lujos de los privilegiados, gobiernan para colmar su ego y llenar sus bolsillos, se alían y protegen a delincuentes y además toman el narcotráfico como dizque una arma antiimperialista para atacar a los Estados Unidos y a los países desarrollados; y, cuando perciben asomos que la comunidad de naciones está detrás o descubriendo sus delitos salen a la prensa aposar de víctimas y a decir que se les está persiguiendo, que se les están violando sus derechos, cuando en verdad no han hecho cosa distinta que proteger bandas criminales de espectro internacional y ser ellos mismso parte de ella, es esa y no otra verdad histórica de los hechos.

Afortunadamente la comunidad de naciones sabe a ciencia cierta cual es el fondo de todo, de la guerra que tiene que librar hoy más que nunca Colombia en estos momentos en que institucionalmente atraviesa por un desbarahuste monumental, de proporciones mayúsculas, lo que es una verdad incuestionable, por lo que tenemos que decir, y no admite ello cuestionamiento alguno, que es esta una lucha abierta que debemos dar de la democracia contra el narcotráfico y todo cuanto importa, comporta, daña, traduce y mal representa; más, cuando nos demuestra la historia que ningún país en el mundo ha perdido definitivamente la batalla contra el crimen organizado, así en varios casos la violencia mafiosa de toda índole y a todos los niveles haya superado o anulado temporalmente la capacidad del Estado para garantizar plena gobernabilidad.

Camino íbamos en tan nefasto gobierno, que desgraciadamente no termina de culminar. a ser considerado un Estado fallido, toda vez que perdido estaba el monopolio de la fuerza, tampoco se estaba administrando como correspondía nuestro territorio, escasa la capacidad institucional, desfasada la economía, falencias de toda índole y en todas sus dimensiones, grave la seguridad alimentaria y la también capacidad de satisfacer las necesidades básicas de la población. Nos veían y veíamos desde la sensatez como un territorio donde las mafias operaban con total libertad y gozaban de su protección, como era su pretensión. Es esta una batalla que tenemos que ganar, razón por la que gobierno y sociedad deben ser conscientes que está en juego nuestra sobrevivencia como un país que necesita salir adelante, que tiene una sociedad que ha votado por la esperanza en contra de un régimen opresor que entre otros muchos desatinos utilizó incautos, se valió de los indígenas y otras minorías étnicas a quienes chantajeo, que dilapidó subsidios, financió “malandros” y extorsionó a los empresarios.

Actuar debe en todos los frentes el Estado en beneficio y aprovechamiento comunitario para que conservados sean sus derechos, como sabemos y seguro estamos que así va a ser, que apoyada en su todo funcional estarán las fuerzas del orden, que contundente será la acción del Estado y no mostrar como hoy sensación de derrota. Estado y sociedad deben recuperar el principio de autoridad y soberanía sobre todo el territorio nacional, en la certeza que el tiempo estará a favor de la razón y de la justicia, y no podemos permitir jamás ni nunca, como tampoco bajo circunstancia alguna que vuelva el obscurantismo a gobernar a Colombia, debiendo ser firmes por la patria y convincentes como gobierno, como sociedad y como comunidad que requerimos de un buen gobierno que nos lleva a transitar los mejores caminos para llegar a los puertos seguros del desarrollo, el crecimiento, el progreso, el bienestar y la siempre bienvenida prosperidad. saramara7@gmail.com

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