Ruben Darío Ceballos Mendoza - jurista

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Vivimos en medo de sociedades más que complejas como está demostrado, así como inmersos en un mundo agitado y plagado en materia grave de polarizaciones y divisiones políticas, por lo que los medios de difusión y comunicación deberían fungir, y de pronto de hecho lo hacen y son, factores claves para sumarle estabilidad a la democracia, en lo que interesa que sin sesgos se den a la tarea de aportar de manera objetiva una debida ilustración de argumentos y elementos críticos para la toma de decisiones por parte de la ciudadanía, ávida de ser informada con veracidad absoluta, con verdad verdadera.

En la mitad de los escenarios de las batallas en los que se surten ataques, odios y resentimientos de los actores políticos, los medios de comunicación tienen la grande responsabilidad y el compromiso con la democracia en los territorios, tener siempre en alto la adarga y el florete de la información objetiva que iluminar pueda la mente del ciudadano elector.  Son los predictores que guían el análisis y la disertación en elecciones o sin ellas. Sabemos que no es para nada una tarea fácil de afrontar en medio de un mundo de economía y competencia globalizada, donde las noticias mediáticas buscan a todo costo generar demandas de audiencia en busca de rentabilidades, sin importar el impacto en las personas en lo individual y en la sociedad en su conjunto.

En el S XIX, bien se afirma, prensa escrita, discusiones ciudadanas en medio de la cosa de la esfera pública de bares, plazas, cafés, mentideros y tertuliaderos, eran los medios y escenarios propicios para generar criterios y argumentos hacia el debate electoral; a finales del mismo y principios de S XX, con la radio y la televisión, la información y la noticia comenzaron una gran carrera de masificación hacia el ciudadano, lo cual a pesar de ser un privilegio de pocos, la mayoría de veces pregrabado y en diferido, logró captar la atención y pluralidad del público, el cual por primera vez tuvo la oportunidad de acceder a debates, opiniones y análisis que le permitieran tener argumentos claros para la toma de decisiones. Hoy en el S XXI, tiempos de auge de nuevas tecnologías con medios masivos que llegan a millones de ciudadanos en tiempo real mediante la transmisión satelital globalizada y la conducción de fibra óptica, donde comunicar es más fácil, en medio de proliferación de redes sociales y canales ubicados en el ciberespacio, pareciera que todo está dado; Ya nada está oculto, y todo puede ser aflorado de manera inmediata y masiva en tiempo real.

No obstante, bien podemos decir que a pesar de tanta riqueza tecnológica al servicio del hombre, sea desperdiciada en la generación de desinformación; lo que se dispara y agrava en tiempos pre electorales, al surgir superlativamente expresado parcialidad, polarización y el odio,. Lo que hace lamentable que un espacio tan importante como un debate electoral en medios radiales, televisión y redes sociales entre los diferentes candidatos a la presidencia, carezcan de argumentación, análisis, y posición, que permitan preparar la mente del electorado, puesto que no se tiene en cuanta que son las un momento sublime y de gran responsabilidad que tienen los ciudadanos con la democracia, lo que bien podemos traducir en tristeza, ya que se pierde tiempo y espacio, que podría ser luz para el electorado en medio de sátiras y ataques.

Repito, deben ser los medios de difusión y comunicación a los que les asista con la sociedad la responsabilidad de ser guía y faro en el camino. Y las redes sociales tienen la misma capacidad de informar como de desinformar. El país aún tiene múltiples problemas en materia de educación, orientación, estudio, análisis y concientización del voto inteligente, que es en términos de definición el ejercicio del sufragio de manera informada, consciente y reflexiva que implica analizar plataformas, propuestas y hojas de vida de candidatos para elegir la mejor opción según los intereses del elector, en lugar de votar por tradición o coacción. 

*Jurista. Especializado en Derecho Laboral. Derecho Penal. Docente Universitario. Conferencista. Panelista. Columnista

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