SAÚL ALFONSO HERRERA HENRÍQUEZ- abogado. Magister en Derecho Público. 

Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Hay que sanar la política y con ello el cuerpo de la República. Nos debemos una buena y mejor política, lo que hay que entender y comprender con verdad verdadera. Y nosotros todos, ciudadanos que somos, ser sin aplazamientos, el motor del cambio a partir de la recuperación de la  capacidad creativa; y, la congruencia, convertirnos sí o sí en pilar esencial para las relaciones humanas.

Tenemos que reconfigurarnos para bien en los equilibrios internos. Restañar las fisuras. Rearticularnos por lo que pudiera venir. hacer que amainen las tensiones y no se ahonden más las polarizaciones ni las diferencias.

No podemos convenir en más acelerados desequilibrios, sino propender por cambios y transformaciones en positivo. Tampoco encubrir diferencias y sí ir tras los acuerdos mejores. Importante y urgente recuperar la confianza de la gente, reactivarnos de manera permanente, fortalecernos en nuestras trincheras políticas, pensar siempre en soluciones para todo tipo de problemas, especialmente los de orden  estructural. Cambiar las cosas. Hacer que todo funcione bien y mejor. Acercarnos a la realidad que vivimos. Superar las necesidades. Procurar el arribo a nuestros escenarios de mejores actores públicos, más preparados, más honestos que en realidad y verdad capaces sean de desarrollar un superior trabajo político y un óptimo servicio público. Pensar y actuar para darnos un todo administrativo público y político fundamentalmente diferente. 

No podemos permitirnos más estelas devastadoras en torno a las instituciones de nuestra democracia, ya que lo cual lleva al desgaste y eventual ruptura del contrato social que estas dinámicas provocarán y no pueden resolverse con simples políticas públicas, toda vez que requieren además de un cambio de fondo que venga desde el interior de cada individuo como puntal del ente colectivo. Requerimos transformaciones radicales, mismas que pueden alcanzarse dse la mano de los avances tecnológicos, tales como las verificaciones de los actos públicos que debe ser definitivamente transparentes, la institucionalización de dinámicas de participación democrática  activa directa para la programación, implementación y supervisión de las finanzas públicas; así como la descentralización territorial del poder público (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y de verificación) en nuevas células y espacios comunitarios. 

Interesa sobremanera renovar en manera constante, suficiente y profunda la relación del gobierno con los gobernados, en dirección a garantizar la evolución que la convivencia social requiere si la apuesta que les dé origen y cauce se soporte en una nueva consciencia colectiva. Como ciudadanos debemos ser el motor del cambio a partir de la recuperación de la capacidad creativa, la congruencia convertirse en pilar para las relaciones humanas; y, la necesidad de contar con validaciones que le den paso a nuestra consciencia ciudadana. 

Coherencia mucha necesitamos todos, para encontrar esos nuevos equilibrios que micho necesitamos en las relaciones interpersonales, razón por la que la acción introspectiva deba convertirse en fuente real de poder; en el entendido y la comprensión que debemos er la pauta para lograr un verdadero nosotros somos a partir de ponernos en la perspectivas de los otros, base lo cual de una libertad consciente que permita un superior nosotros hacemos, lo que será sin dua la esencia de una nueva República, la República que necesitamos de cara a un benéfico y próspero porvenir. 

*Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *