Por: Mónica Acebedo*
Lu Xun se convirtió en pionero de la literatura moderna china. Escribió cuentos en lenguaje vernáculo (báihuà) en vez del chino clásico, lo que le permitió a un vasto sector de la población acceder a su obra. En 1925, Lu Xun fundó la revista literaria “Sociedad Weiming”. “Hace algunos días, uno de nuestros arrendatarios de la aldea de los Lobos, al venir a informar sobre la sequía que reina en el campo, contó a mi hermano mayor que los campesinos habían dado muerte a un conocido malhechor del lugar. Luego algunos hombres le arrancaron el corazón y el hígado, los frieron y se los comieron, para criar valor”.
En la historia de la literatura china, Lu Xun ocupó un lugar fundamental. Fue un escritor que desafió las convenciones seculares al escribir en el idioma del pueblo y adentrarse en las tendencias narrativas modernistas que ya se habían establecido en la literatura occidental, a partir de una mirada crítica y política, que logró yuxtaponer con el marxismo. De acuerdo con el libro Writers, their life and work, Lu Xun estaba convencido de que el comunismo era la única propuesta que salvaría a la China de sus problemas sociales y políticos. Además de traducir numerosas obras de corte marxista, sus ensayos promovieron la causa comunista (DK, PenguinRandom House, 2028, p. 183).
Nació el 25 de septiembre de 1881 en Shaoxing, en el seno de una familia de terratenientes que había empobrecido. En su adolescencia asistió a escuelas financiadas por el Gobierno, luego se fue a Japón a estudiar Medicina, pero abandonó sus estudios después de una crisis interior, que se desencadenó al ver una fotografía en la cual apareció un chino siendo decapitado por los japoneses. Después, regresó a la China y fue maestro en escuelas secundarias. Más adelante se vinculó al Ministerio de Educación de la República de China y desde ese entonces empezó a escribir cuentos, ensayos y artículos periodísticos en los que defendió al Partido Comunista. Sin embargo, nunca estuvo vinculado directamente al partido, aunque sí fue uno de los principales escritores del Movimiento del Cuatro de Mayo (movimiento social surgido a raíz de protestas estudiantiles). También fue profesor de Teoría Literaria en la Universidad de Pekín. En 1925 fundó la revista literaria Sociedad Weiming. Fue traductor de varias obras extranjeras al chino, en especial del ruso.
Uno de sus textos de estudios literarios más conocidos es Breve historia de la ficción china (1930), que se sigue utilizando como texto de enseñanza. Publicó varias colecciones de relatos cortos, novelas, ensayos de crítica literaria y política y algunos poemas en prosa. Uno de los escritores que más influenciaron su obra fue el ruso Nikólai Gógol. De hecho, el cuento “El diario de un loco” fue inspirado en el de Gógol del mismo nombre. También tradujo al chino Almas muertas (1842).
En su obra ensayística y de ficción fusionó ingredientes provenientes de la cultura tradicional china con elementos de la literatura rusa de comienzos del siglo XX y de las letras de Europa occidental. Utilizó la lengua cotidiana, nativa, llena de dichos populares y manierismos que hicieron difícil las traducciones a otros idiomas. La mayoría de sus escritos se caracterizaron por un compromiso político, una crítica profunda a la cultura y a la sociedad chinas tradicionales, por el uso del lenguaje del pueblo llano y un diálogo con el lector en el que lo puso a reflexionar sobre los problemas sociales.
Algunos ejemplos de sus obras: las colecciones de cuentos Nahan (Llamada a las armas) (1923) y Panghuang (Vagando, 1925) fueron relatos que criticaron el feudalismo y el maltrato a los trabajadores; el cuento “Diario de un loco” fue el mejor ejemplo del idioma y las creencias del campo chino, un hombre que enloqueció (al parecer) al escuchar que en un pueblo le sacaron el hígado y el corazón a un delincuente y se los comieron; La verdadera historia de Ah Q (publicada por entregas entre 1921 y 1922) es una novela corta que cuenta la historia de un campesino que trabajaba en casas de burgueses y se dejaba maltratar constantemente debido a su ignorancia. Fue, además, juzgado y condenado por un delito que no cometió: “Pero los holgazanes no quedaban satisfechos y continuaban molestándole; finalmente, llegaban a golpes. Solo cuando A Q estaba derrotado a todas luces, cuando le habían tirado de la coleta de color amarillento y le habían golpeado la cabeza contra la muralla cuatro o cinco veces, se iban los holgazanes, satisfechos de su victoria. A Q se quedaba allí un momento, diciéndose: ‘Es como si me hubiera pegado mi propio hijo. ¡A lo que ha llegado mundo!’. Después de lo cual también se iba, satisfecho de haber obtenido la victoria”.
En resumen, Lu Xun se convirtió en pionero de la literatura moderna china. Fue una pluma transgresora al escribir cuentos en lenguaje vernáculo (báihuà) en vez del chino clásico, lo que le permitió a un vasto sector de la población acceder a su obra. Además, se sirvió de la sátira, la ironía y el humor para criticar a la sociedad que aceptaba sin discusión las tradiciones opresivas.
*Abogada. Magister y PHD en Literatura