Economista Omar Escobar

Por: Ec. Omar Escobar.

Los precios como los salarios son determinados por las fuerzas del mercado, y cualquier manipulación de estos “pueden” llevar a la inflación, o a la pérdida del poder de compra desestimulando la producción y por ende al desempleo. Eso reza el monetarismo, por tanto, ningún mandatario se atrevía a subir los salarios por encima de la inflación y menos a intervenir los precios. Sin embargo, Colombia como Argentina, le apostaron al incremento salarial. Desde el 1 de enero hasta el 30 de noviembre de 2024, los salarios nominales en Argentina crecieron un 138%, valga recordar que los precios lo hicieron al 112%. El crecimiento del salario por encima de la inflación es algo poco usual en las economías dominadas por el monetarismo. Para el caso colombiano, la media de incremento salarial en los dos últimos gobiernos fue del 25%, y en tres años de gobierno de Petro fue del 45%, lo cual llamo la atención de los monetaristas.

En ese contexto, se pone como ejemplo como al cierre del mandato de Iván Duque, los uniformados recibían apenas alrededor de 300 mil pesos (30% de un salario mínimo). Con Petro, en 2025 el salario pasó al 70% de un mínimo y desde enero de 2026 alcanzará el 100%, es decir, 1.400.000 pesos mensuales. Por un lado, esto afectará el déficit fiscal, y por otro puede explicar como el gasto de los hogares colombianos lleva cinco trimestres creciendo más que la economía en su conjunto. En otras palabras, las familias están consumiendo más que cualquier otro factor dentro del aparato económico nacional, por ende, lideran la recuperación económica en Colombia, “con un crecimiento del PIB proyectado de 2,0% en 2024 y hasta 3,5% en 2026”. La inversión y el consumo, especialmente de bienes durables, impulsarán el crecimiento… ojo, toda vez que la inflación y las tasas de interés tiendan a la baja.

Cabe anotar que, en 2023, para activar la economía se propuso como objetivo la recuperación de la demanda interna y el consumo, tanto público como privado, dado su debilidad en aquella época, la cual se reflejaba en la confianza del consumidor, situada en un índice de -14,1;.

En el primer semestre de 2024, un estudio del banco JP Morgan, publicado en Portafolio de septiembre 2024, destacaba que pese al bajo crecimiento del PIB en el segundo trimestre fue más bajo de lo esperado, hubo un significativo repunte en la demanda interna. Y concluye: “la formación bruta de capital fijo ha continuado ganando, con un aumento a un ritmo anualizado del 6,7% en el primer semestre de 2024”.

Según un estudio de BBVA Research en 2025, señala que: “los colombianos gastan más tanto en servicios (desde entretenimiento hasta educación) como en bienes durables (electrodomésticos, vehículos, entre otros). Rubros que hoy crecen por encima de los niveles previos a 2019”. Según la misma fuente detrás del buen momento del consumo hay varios factores como el cambio de los hábitos de los consumidores y otros como:

  • Empleo a un dígito: la tasa de desempleo se mantiene en niveles bajos (llegó al 8,8 %, la cifra más baja para un mes julio desde 2001, según el DANE) y la cantidad de ocupados sigue creciendo.
  • Ingresos laborales: aunque la informalidad persiste, los salarios formales aumentan y aportan más recursos a los hogares.
  • Menos pobreza: la tasa de pobreza continúa cayendo y en las ciudades, donde se concentra el 90 % de los ingresos, el promedio mensual ya supera $1,3 millones. En Bogotá alcanza $2,2 millones.
  • Remesas récord: en 2024 sumaron US$11.800 millones, equivalentes al 2,8 % del PIB, y hoy representan casi el 4 % del ingreso total de los hogares.
  • Más crédito y menos morosidad: la cartera de consumo crece de nuevo y la tasa de mora bajó al 2,3 % en julio de 2025.
  • Mejor confianza: los hogares ven con optimismo la economía gracias a la apreciación del peso frente al dólar y a una inflación más controlada
  • Cambios en los hábitos de consumo. Después de la pandemia se activaron los servicios tales como los planes de internet, la industria del entretenimiento con los juegos de azar, entre otros.

Como toda variable, el consumo, puede verse afectado por una baja en la inversión, no como resultado de un aumento en las tasas de interés, sino por el agravamiento del conflicto interno, la escalada de la violencia que desmotiva al inversionista. De allí que el llamado a los políticos es defender lo poco alcanzado antes que propiciar el enfrentamiento y sembrar el miedo. Por eso termino con las palabras del economista antioqueño Fernando Panesso: ·la economía de Colombia no está mal, las cifras son buenas, a pesar de Petro”.

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