POR: IVÁN MENESES. PERIODISTA.
En el corregimiento de Zapatosa, ubicado en el departamento de Cesar, Colombia, se encuentra un ejemplo vivo de la importancia de preservar el patrimonio cultural. Las lámparas de petróleo, utilizadas desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX, son un símbolo de la resiliencia y la determinación de las comunidades rurales que habitaron la región.

Estas lámparas, elaboradas con materiales como metal y vidrio, no solo proporcionaban luz en un momento en que la electricidad era un lujo, sino que también representan un vínculo con el pasado y una conexión con las tradiciones y costumbres de la comunidad. En Zapatosa, algunas familias conservan estas lámparas como reliquias, recordando la infancia y la vida en el campo. Este es el caso de la señora Nora Fonseca, quién se resiste en dejar atrás los años maravillosos vividos en su infancia, cuando sus padres desde las seis de la tarde hasta la madrugada prendían una lámpara, la cual iluminaba su rancho.

Al entrar a la casa de la señora Fonseca, donde vive con su esposo, el señor Luís Caro, lo primero que vemos es una lámpara de color rojo, la misma que iluminó su infancia y adolescencia.
La preservación de estas lámparas es fundamental para mantener viva la memoria colectiva de la comunidad y para transmitir a las generaciones futuras la importancia de valorar y respetar el patrimonio cultural. Además, estas elementos pueden ser un recurso valioso para el turismo cultural y el desarrollo económico de la región.

En este sentido, es importante que las autoridades locales y la comunidad en general se unan para preservar y promover el patrimonio cultural de Zapatosa, incluyendo las lámparas de petróleo. Esto puede incluir la creación de un museo o un centro de interpretación que muestre la historia y el significado de estas lámparas, así como la promoción de talleres y actividades que permitan a la comunidad aprender y valorar su patrimonio cultural.

