Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
La política como realidad social se define, es la acción, interacción y conducta humana enfocada en el ejercicio, lucha y distribución del poder dentro de un grupo. No es meramente teórica, sino un fenómeno complejo y dinámico, que moldea la convivencia, gestiona conflictos y estructura el orden social. En su naturaleza de la Realidad Política, su acción y poder se enfoca en cómo los individuos y grupos compiten por conquistar o influir en el poder; en cuanto al conflicto como motor, gestiona la política las disputas y tensiones latentes en la sociedad, incluso en tiempos de aparente estabilidad; en dirección y orden, implica la conducción de grupos humanos y el gobierno, asignando fines colectivos ; y, respecto de la construcción cotidiana, la política no está escrita, se construye a diario con el ser y el hacer de las personas. En su connotación con la perspectiva del realismo político en tono maquiaveliano, la verdad efectiva se centra en cómo se vive realmente, no en cómo se debería vivir, priorizando el cálculo, los intereses y el poder sobre la ética y en su estructura invisible, se fundamenta en el manejo del poder, a menudo detrás de bastidores y no solo en los debates públicos. Son sus funciones principales en tanto regulación social, establecer leyes y normas para la convivencia y resolución de conflictos; en su representación, canaliza las demandas de la ciudadanía a través de instituciones y partidos políticos; y, respecto de la articulación de Intereses, une a individuos con intereses comunes para alcanzar objetivos, a menudo relacionados con el Estado. Es en síntesis, la política como realidad la forma en que los seres humanos resuelven la convivencia a través de la organización, el conflicto y la gestión del poder.
Desafortunadamente no llegamos aún a un estadio de justicia social (valor y principio fundamental que busca garantizar la igualdad de derechos, oportunidades y dignidad para todas las personas, eliminando barreras estructurales y desigualdades socioeconómicas, al tiempo que busca promover un reparto equitativo de recursos, el acceso a servicios básicos como salud, educación, vivienda y el trabajo digno), toda vez que se ha ejercicio el poder a través de los tiempos en detrimento de las poblaciones históricamente excluidas en términos ideológicos, económicos y sociales, como lo demuestra inobjetablemente la historia.
Hemos heredado políticamente más males que bienes, hábitos y rutinas negativas como el compadrazgo, el nepotismo y una muy anquilosada burocracia, que como consecuencias han generado una anomia social (concepto sociológico que describe un estado de «falta de normas», desorganización o colapso de las reglas morales y sociales que regulan el comportamiento humano) legada de gobiernos corruptos, y actualmente, algunas distopías (representación ficticia de una sociedad futura indeseable, caracterizada por fallas sistémicas, opresión totalitaria, alienación humana y un miedo generalizado) basadas en redes sociales sin argumento y validez para emanciparnos de lo mal y peor como hemos sido gobernados.
Queremos como ciudadanía y comunidad, lo que es clamoroso, reales cambios y transformaciones en positivo, que ciertamente promovida sea la movilidad social con más acciones a este tenor, ascender socioeconómicamente, que superemos la pobreza, que se apoye a los más desvalidos, a la juventud, se construya porvenir, haya empleo, trabajo y actividad productiva, una política educativa efectiva y donde la seguridad y la protección del otro sea la vocación para vivir, entre otros avances.
Es, en fin, reorientar nuestra intencionalidad en todos los sentidos, direcciones y vitales aspectos tal como lo señalan expresamente distinguidos analistas sociales a lo largo y ancho de la geografía universal, al observar que la burocracia puede tener dos rostros; vale decir, el que condena o el que otorga beneficios.
Queda mucho por hacer en cuanto a consolidar una verdadera justicia social, en lo que ayudará con creces el concurso de todos en contexto de perseverancia, humanismo, honestidad y cercanía con la gente, todo lo cual sin mentiras, sino con derecho a la verdad, momento cumbre en el que el trabajo de todos cuenta dará de la veracidad en todo su esencia y esplendor.
*Abogado. Analista. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Candidato a Magister en Derecho Público

