Melanio ZUÑIGA HERNANDEZ

Por: MELANIO ZUÑIGA HERNANDEZ*

La inflación en la economía se define como el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios existentes en el mercado durante un determinado período de tiempo, por tanto, cuando el nivel general de precios sube con cada unidad de moneda se adquieren menos bienes y servicios, es decir, que la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda.

También se conoce como un proceso económico que se da cuando hay un desequilibrio en el mercado entre la oferta y la demanda, que implica una subida generalizada del precio de los productos básicos, como se ha registrado en el país durante el año 2021 y lo corrido del 2022; lo que se traduce en una pérdida de poder adquisitivo de los ingresos para las familias.

Los efectos de la inflación en una economía son diversos, y pueden ser tanto positivos como negativos. Los efectos negativos incluyen la disminución del valor real de la moneda a través del tiempo, el desaliento del ahorro y de la inversión, causada por la incertidumbre de los agentes económicos internos y externos sobre el valor futuro del dinero, y la escasez de bienes.

Los efectos positivos incluyen la posibilidad de que los bancos centrales de los Estados, en nuestro caso el Banco de la República, puedan ajustar las tasas de interés nominal, como se viene haciendo desde finales del año pasado en Colombia, con el propósito de desestimular el consumo, mitigar una recesión económica y de fomentar la inversión en proyectos de capital no monetarios; entendidos estos como aquel activo que tiene una empresa en su balance y que no dispone de un valor nominal fijo, porque no son de fácil realización o venta.

En general, suele afirmarse frecuentemente que la inflación también se produce por la acentuada relación entre la oferta y demanda de dinero circulante, por lo que ésta puede ser provocada, ya sea, por un incremento excesivo de la oferta de dinero o bien por una disminución en la demanda del mismo, es decir, que se produzca una dispersión gradual y temporal de dinero.

Una súbita caída en la demanda de dinero puede ser causada, por ejemplo, por la desconfianza de los ciudadanos en la economía y su moneda local, tal como ha sucedido en algunos países de Sudamérica, entre ellos Argentina con su mal denominado corralito decretado por el gobierno nacional en la década de los 90, que conllevo al congelamiento general de los fondos y ahorros del publico en poder de los bancos.

En cuanto refiere al impacto de la inflación en los salarios, importa   señalar que cuanto más rápidamente se acelera la inflación, mayor es la pérdida del valor del salario real, considerando que cuando se ajustan los salarios y las pensiones al aumento real del IPC, aparentemente las personas mantienen su poder adquisitivo porque sus ingresos rinden igual que antes, en el entendido que si bien el valor de los bienes y servicios aumenta, se puede comprar sin que ello suponga un sacrificio extra para la economía familiar.

Lo que en principio se entiende favorable a los intereses de los trabajadores y consumidores, se traduce en el corto tiempo en algo negativo como sucedió con el incremento del salario mínimo decretado en Colombia al finalizar el año 2021, que ha tenido gran incidencia en los precios al consumidor durante 2022, dado el proceso de indexación (incremento) en diferentes componentes de la canasta básica productiva y de consumo.

Un primer concepto del impacto de la inflación y el aumento del salario mínimo se ve reflejado en la manera como impacta en los costos de producción por el aumento de las materias primas, lo que contribuye a que en el corto y mediano plazo se traduzca en factor creciente de la inflación, tal como se registra hoy en el país; permitiendo que ésta se sitúe en promedio en un 7% durante el año corrido, en el entendido que en su mayoría el sector productivo y comercial han aumentado los precios de los bienes y servicios, intentando mantener o incrementar su margen de utilidad.

El aumento de los precios con referencia directa en una mayor inflación era previsible debido a que la disponibilidad en la cantidad de dinero circulante estimula el nivel total de gasto de todos los agentes económicos (producción y consumo), contribuyendo al incremento en la oferta y demanda de bienes y servicios, permitiendo que las empresas puedan aumentar sus precios, estimuladas para que produzcan más y mejoren su productividad; sin que ello implique la contratación de nuevos trabajadores, como se evidencia con los altos índices desempleo que afectan al país según reporta periódicamente el DANE.

Importa recordar y tener en cuenta que varios expertos y analistas económicos consideran que además de los altos precios de las materias primas, la energía, crisis de los contenedores y restricciones que enfrentan los procesos productivos, pueden llevar a que este efecto inflacionario se prolongue más allá de lo estipulado, sobre todo en América Latina; pues además existen factores internos como el proceso electoral y de inseguridad que sumados a la depreciación de nuestra moneda, pueden afectar las expectativas de inflación para 2022.

Finalmente debemos señalar que el “favorable” y aparente incremento del salario mínimo fijado en el 10.07%, producto del consenso entre el gobierno nacional, los gremios económicos y trabajadores, se ha convertido quizá en el mayor flagelo económico para las personas de escasos recursos, porque con el aumento de la inflación ha perdido capacidad adquisitiva para los trabajadores y sus familias; porque el costo de la vida se sitúa rápidamente por encima de sus ingresos, constituyéndose en la mayor causa de ampliación de brechas y profundización de desigualdad.

Esta tendencia se puede agudizar aún más, por cuanto el aumento de la demanda de produzco con baja oferta que dependen de su importación, y otros que siendo de producción nacional como la papa, terminan afectados por los altos costos de los insumos; que, aunados a la terminación de alivios a las empresas establecidos para atender la pandemia, pueden generar un mayor efecto inflacionario muy superior al del 2021.


*Melanio Zúñiga Hernández. Abogado y Contador Público especializado en gerencia financiera, amplia experiencia en banca y como revisor fiscal.

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