Hernando Manjarres

Por: Hernando Manjarres Altahona*

Los resultados de las últimas jornadas en el fútbol internacional, más precisamente en la Copa Libertadores de América muestran la radiografía de lo que es el fútbol local; técnicos si preparación que en la mayoría de las veces improvisan conceptos tácticos, directivos inexpertos y lo peor aún, el cobrarles a los jugadores en divisiones menores para poderlos aceptar en una de las categorías. Esto último es infame.

A muchos jugadores del torneo local se le asignan sueldos como si estuvieran en el viejo continente, esperando de ellos el mayor rendimiento y la mejor actitud, pero no es así; clubes que se hacen llamar grandes en el rentado local porque alguna vez obtuvieron un trofeo continental, hoy en día son el hazme reír de todo un continente y de una prensa que no perdona fracasos seguidos (memes).

Cuando venden un jugador misteriosamente se desaparece el dinero del club, nunca se invierte en el mismo ni en sus instalaciones, solo es vender y lucrarse unos pocos. El club es lo que menos importa en estas transferencias, nunca llenan ese vacío.

Mientras países como Argentina y Brasil mantienen su hegemonía continental, por sus talentos y técnicas, Colombia está lejos de ese nivel; no hay verdaderos procesos, no hay personal capacitado para orientar y por último no hay directivos serios con proyección que ayuden a potencializar los clubes desde las divisiones inferiores y la parte organizativa.

Santa Fe, Junior, Nacional y el América mostraron todos los conceptos anteriormente relacionados en la Copa Libertadores; desorden, miedo, falta de talento, improvisación e ideas y conceptos tácticos obsoletos e ineficaces. Todo porque se paga por jugar desde las menores y el fútbol es más que darle dinero a un “entrenador”; el fútbol es disciplina, talento, orden y sacrificios. Hernando.manjarres@gmail.com *Comunicador Social – Periodista

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