JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA

Por: José Manuel Herrera Villa*

Deber de todos es ocuparnos a fondo de la situación de los jóvenes en los distintos y hasta más remotos rincones de nuestra patria, lo que debe ser una causa recurrente en cuanto al estudio, análisis y valoración de sus problemas, que no son pocos; y, más aún hoy, cuando lo por venir no es del todo claro respecto de este importante colectivo social, requerido de manera importante y urgente de soluciones, atendiendo sus dificultades, viendo cuáles son sus problemas más acuciantes, de recorrido político para que su voz sea no solo oída sino sea escuchada en contexto de ecuanimidad que no de vandalismo y desadaptación, a fin que sea considerada en cuanto refiera forjar un mejor y más provechoso futuro para todos.

Importa en esto, diseñar igualmente la búsqueda y procura de su acceso al mercado productivo como una perspectiva personal y laboral, para que nos sea escasa y precaria la oferta de trabajo; más, cuando es esta una generación de jóvenes que cuenta con una alta capacitación, pero también con un horizonte de empleos de bajo nivel, lo que es a todas luces inadmisible, aunque hay que enfatizar que de la misma manera que esto es cierto, mo lo es menos aquello que estamos educados para buscar empleo, cuando mos haría crecer más como país, emprender.

Es verdad que hay preocupación por trabajar de los jóvenes, preocupación que no es la misma respecto de crear emprendimiento, lo que es una lástima, dado el potencial creador que poseen y con ello ayudar en mejor forma podrían no solo a la sociedad sino al país y al mundo. Es, en síntesis, romper los estereotipos que los revelan como una generación liviana, demostrarse eficaces, y propender por exigir otras medidas en esta dirección, en forma de políticas activas de ocupación.

Es claro que el mercado laboral actual no es suficiente para absolver la mano de obra de la juventud, cada día mayor en volumen y el que se crea es temporal, tercerizado y precario, lo que se agrava al hallarse amenazado en materia grave y creando de paso una insufrible falta de expectativas, de alternativas y de relevo generacional. Es en muchos casos la nuestra una juventud preocupada, solidaria, atenta a las injusticias, la inequidad y las desigualdades y por los discursos en su contra discriminatorios y agresivos (aunque hay que decirlo, dadas sus acciones, muchas veces merecidos lo tienen). Medio ambiente, respeto y cuidado que se le debe tener, es también entre ellos prioridad, lo que amerita que los poderes políticos reflexionaran al respecto, más por cuánto no se sienten representados por las formaciones políticas actuales. Un buen futuro pasará por escuchar a la juventud sensata; así como, de singular importancia, dar juego a las reivindicaciones, fortalecimiento y profundización de la democracia; de lo contrario, la falta de oportunidades y de confianza en ellos afectará irremediablemente la estabilidad y cohesión social, en detrimento de lo bueno y mejor que consolidarse pueda. 

*Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos de Desarrollo

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