JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO

Por: José Manuel Herrera Brito

Afortunadamente, es lo que quiero creer, estos arrimados al calor del poder que hoy nos están gobernando, ya no engañan a nadie a pesar que lo siguen pretendiendo. Nos han llevado al despeñadero. Nos han dañado. Han desvirtuado lo que traduce y significa buen gobierno. Han sometido a nuestra gente. A nada ni a nadie han respetado. No queda rastro siquiera de la ética, la moral y las buenas costumbres. Cabalgan entre nosotros desgobierno, altanerías, atropellos, corrupción, irrespeto, vanidades, vanaglorias y un sin fin de atrocidades inaguantables.

Engañaron, engañan, timan y presupuestan seguir haciéndolo, con aquello del cambio, de la llegada de tiempos nuevos, de un futuro esplendoroso en el que disfrutaremos del paraíso y de ríos abundantes de leche y miel. Cuanta mentira, cuanto artificio, cuanta desilusión. Decepcionados y desencantados está ya la mayoría. Todo ha sido un disparate y traicionados se sienten quienes colaboraron con la llegada al poder de quienes nunca debieron intentarlo siquiera. ¿Será que la gente, aunque para peor, paso factura por la desatención, evidente sin duda, a que ha estado sometida por decenios? Creería que sí, o mejor, lo aseguro, pero también sé que igualmente los engañados de hoy dispuestos están enhorabuena a corregir el rumbo, como bien se escucha en círculos públicos y privados.

Corregir el rumbo es lo que se impone, razón por la que se deba ir tras causas justas, más allá de toda duda y sinrazón. No sigamos ni estemos dispuestos a tragarnos más las inmensas piedras de los molinos. Vayamos tras causas importantes, reales, necesarias, prioritarias y desde luego urgentes; tras las decisiones mejores, tras opciones y alternativas de verdadero cambio y progreso. Ser valiente en esto de aportar a la sociedad. Entender que para que la democracia mejor sea, tenemos la obligación de participar activamente en ella. Apurarnos para vencer inercias y resistencias. Avanzar con determinación cuando como ahora es imprescindible hacerlo. Voluntad y decisión son y serán siempre nuestras.

Es actuar soportados en la razón. Entender que requerimos alternativas de cambio. Vencer las inercias como ya dijimos y no dejarnos llevar al abismo, a la ruina y al desastre. Hora es ya de evitar que nos sigan destruyendo, cuadrar cuentas y ponernos de nuevo en el camino del progreso. Las crisis se resuelven con el concurso de todos y a ello debemos y tenemos que apostarle. Tenemos que ir tras los aciertos. Esgrimir los argumentos mejores. Resolver. Solucionar. Tener un claro itinerario. Un grande derrotero. Una hoja de ruta pertinente, que, ajustada a nuestras realidades y necesidades, nos ayude y facilite priorizar, ir en la búsqueda y procura de lo importante sin que se tenga que olvidar lo urgente. saramara7@gmail.com

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