Economista Omar Escobar

Por: Ec. Omar Escobar

Hoy el mundo asiste a otro acto humano tan previsible como evitable, siempre y cuando, la razón fuera guía de los lideres políticos. Evitable en la medida de un desarrollo cultural, a la par con el desarrollo tecnológico que hoy experimenta la sociedad. Evitable en la medida de contar con sujetos cuyas capacidades de razonamiento superen sus instintos pasionales. Israel e Irán, dos países diferentes desde donde se mire, más son similares en el ámbito militar y belicoso. Las causas del conflicto árabe/israelí y su histórico enfrentamiento, son muestra que hay una deficiencia como civilización. La primera ostenta ser parte del mundo occidental, supuestamente con avances como sociedad organizada y democrática. La segunda con el legado de la edad de oro musulmana y la gran cultura persa.

Al parecer el pasado cultural fue mejor que el actual. Construir cultura es más difícil que concertar y ceder. Para hacer la guerra, solo se necesita de energúmenos incapaces de entenderla en sus nefastas consecuencias. En los últimos días dos personajes tienen en vilo al mundo, «el rey Bibi», llamado así por la cantidad de elecciones que ha ganado, siendo el único mandatario israelí que ha gobernado durante seis períodos. Más que un ferviente creyente del judaísmo es un ajedrecista de la política y similar a su ídolo Trump, con gala de don Juan, también enfrenta investigaciones criminales por sobornos y otras formas de corrupción…son los costos del poder. Su inclinación belicista, son producto de sus años en varias misiones especiales y otras no desclasificadas, en las cuales participó de forma obsesiva. Esa inclinación perversa, llamó la atención de los organismos de seguridad estadounidenses cuando frente al Palestina proponían combatirla y derrotarla, haciendo a un lado toda «pusilanimidad», «parálisis» y «apaciguamiento», tarea que hoy lleva a cabo a sus 76 años con mano de hierro.

Por otro lado, esta su contraparte, Alí Hoseiní Jamenei, con 86 años, es un ferviente clérigo del chiismo y dirigente de la clase clerical islámica, por ende, líder religioso y político supremo de Irán desde 1989, quien ha durado más de 35 años en el poder. Su educación como clérigo le ha proporcionado una sólida base teológica e ideológica, sustentada en dos pilares: la preservación del sistema teocrático a cualquier costo y una extrema hostilidad hacia occidente, en especial a Estados Unidos e Israel. Esto ha llevado a consolidar alianzas con actores estatales y grupos como Hezbolá en el Líbano y los hutíes en Yemen para proyectar el poder iraní y contrarrestar la influencia occidental en la región. Su estilo de gobierno es totalmente autoritario y tal vez rose lo totalitario, pues no solo concentra el poder en el clericalismo sino también se extiende a la vida privada de la sociedad. Su gobierno controla directamente a las Fuerzas Armadas, desde la poderosa Guardia Revolucionaria y el poder judicial, lo que le permite vetar políticas, anular candidatos en las elecciones y reprimir protestas populares como las de 2009 y 2022. En más de tres décadas, ha logrado moldear el destino de su nación, caracterizada por la gobernanza con mano de hierro. Autoritario, conservador y nacionalista… califíquelo Ud mismo.

Dos hombres cuyo estilo de gobierno se caracteriza por la firmeza en sus decisiones, la visión clara de un propósito – a su manera- y un autoritarismo que recorre sus venas. Para fortuna de ellos, e infortunio de los de a pie, serán respaldados por sus pares de occidente, iguales o peores, intoxicados por el poder y por su propia naturaleza que los obnubila en su caja de cristal. Ellos arman la guerra, vosotros sois las estadísticas fatales.

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