Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*
Ir siempre a más constituye motor de cambio en la mayoría de los aspectos, áreas, niveles, situaciones y circunstancias, toda vez que ello ayuda a alcanzar desarrollos superiores y es lo cual puntapié fundamental para las transformaciones que deben lograrse, lo mismo que consolida espacios clave para abordar retos y desafíos, en lo que ayudan voluntad política, construcción colectiva para mejorar la calidad de vida de las personas y ver el horizonte para soñar un mejor porvenir, lo que no solo beneficiará a todos, sino que colaborará respecto de sentar las bases para integrarnos y fortalecernos más alrededor de superiores conquistas, caminar de frente articulando esfuerzos que garanticen accesos equitativos, constructos mayormente inclusivos e impulsos hacia visiones optimistas.
Razones las dichas por lo que debe ser siempre tarea permanente y continua ir a más, consolidar situaciones, entender que la autonomía personal, lo colectivo, la justicia, el orden, la libertad, asumir posiciones en favor comunitario con vocación de avanzar, desarrollar genuino interés por las instituciones, coherencia coordenadas y contemporáneas, claras orientaciones con las cuales afincar decididamente el espectro político, deben y tienen que ser parte de los nuevos constructos sociales que necesitamos, en lo que interesa dedicarnos a tomarnos en serio los derechos, la historia del constitucionalismo, dialogar con las teorías de la justicia y la filosofía del derecho, reflexionar, mantenerse vigente, pensar, estudiar, analizar, mostrarse de algún modo contestatario, insatisfecho, disidente. Ser positivo.
Se trata respecto de este descrito itinerario, articular los argumentos más originales y conocidos, convencidos que el derecho debe ser tratado siempre como una conversación entre iguales; plantear en las mismas el planteamiento que no basta legislar más derechos si no ampliar los accesos, que es más que importante democratizar el poder que no concentrarlo; alegar contra el falso voto, hacer del diálogo un todo deliberativo y nunca dejarse extorsionar electoralmente, todo lo cual, con el propósito no solo de imaginar sino de procurar una mejor versión de lo debe ser el derecho de asumir a cabalidad los ideales de la autonomía personal y el colectivismo en contexto gubernamental.
No podemos seguir atados a la alienación jurídica que produce cierta concepción estática del derecho como una colección de normas basada en desconfiar y restringir, que termina convirtiéndolo en un medio de dominación política antes que en un instrumento para el cambio y la transformación social, que es lo que en últimas interesa en ruta a fortalecer los derechos humanos, las reivindicaciones identitarias y las distintas aportaciones que sirvan más a la cuestión social y a la democracia en su conjunto.
*Abogado. Columnista. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual. Magister en Derecho Público. saulherrera.h@gmail.com

