Por: José Manuel Herrera Brito
Como ciudadanos de bien y en la posición en que estemos, cabe preguntarnos si lo que estamos haciendo es correcto o hay que cambiarlo, al tiempo de abrir espacio con ideas a lo gubernamentalmente planteado, que permita recuperar para todos y tanto necesitamos, una mayoría social de progreso, misma que se refiere a la idea que una sociedad progresa cuando se satisfacen las necesidades de la mayoría de sus ciudadanos, al tiempo que Implica un compromiso con la mejora de las condiciones de vida, la igualdad de oportunidades y la construcción de una sociedad más justa para todos, así como la búsqueda de una mayor participación y representación de las necesidades y aspiraciones de la sociedad en general; siendo en síntesis, la satisfacción de necesidades básicas, la mejora de la calidad de vida, equidad e igualdad de oportunidades, la participación ciudadana activa y el respeto a los derechos humanos. Se trata de construir una sociedad en la que la mayor parte de la población pueda alcanzar su máximo potencial y disfrutar de una vida digna.
En ello se impone actuar por y para nosotros mismos, sumar esfuerzos y ofrecer consensos con libertad y responsabilidad en dirección a fortalecer un proyecto para consolidar un mejor país. Saber que a quienes elijamos, capaces sean de entenderse en la preponderancia de combatir sin tramas ni argucias político/mediáticas ese tan nefasto abuso de poder que no deja avanzar y pulveriza las reglas de juego que garantizan la democracia, de la que dijera Winston Churchill: “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado». Es aprovechar el querer de la gente para orientar ventajas sociales, seguridad, infraestructura, desarrollo, crecimiento, seguridad jurídica y demás otros logros que deben estarse dispuestos a crear o a restablecer en su momento.
Velar por que cierta, responsable, comprometida, seria, eficaz, además de consensuada, la mejora de la justicia, la lucha contra la violencia y el terrorismo, y no marque lo cual distancias ningunas entre las fuerzas democráticas. Igualmente, denunciar los retrocesos en políticas de bienestar, equidad e igualdad, reconocer la importancia de irse lanza en ristre contra la corrupción y todo cuanto de ella se deriva y debe cortarse a tiempo. Necesitamos, aunque sólo lo hagamos como ciudadanos, así los demás lo eludan, en la certeza que turba e inquieta, como es el enriquecimiento personal desde los cargos oficiales, aberración de las más importantes a desterrar; así como ver opinar desde distintas tribunas a servidores públicos reclamándose de la ética y del buen actuar cuando sabemos que presumen de lo que no tienen; y si bien todo lo cual es más que necesario, no alcanza a ser suficiente, por lo que obligados estamos a generar nuevas alternativas, de conformidad con unos sólidos principios y valores, camino a una realidad diferente con nuevos retos.
Como ciudadanos nos compete actuar con responsabilidad real y nunca con insulsa retórica, en el entendido que como tales somos también responsables políticos y por tanto no podemos dejar de lado la política y lo que a ella entraña. En absoluto. Velar sí porque se gestione en favor de la gente con visión y realidad de permanencia, que no de transitoriedad. Es dar siempre el paso al frente y estar adelante en lo que concierne al bienestar general, y no anticipar ilusiones que el tiempo y las circunstancias impiden, más tarde, llevar a la práctica.
Tenemos que ser coherentes. Hacer lo que decimos con mentalidad ganadora y aportación de ideas. Aprovecharnos todos. Apostar decididamente por la democracia como un imperativo de justicia, avance, equidad, igualdad e inteligencia, sin falsos argumentos, sí con renovación e innovación; y, sin olvidar a ninguno de los que puedan seguir aportando, ya que son necesarios y todos sin excepción tenemos un sitio en el proyecto de un mejor país, lo que impone y obliga integrar, que siempre será mejor que lo contrario. saramara7@gmail.com
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