Alimnetación

Por: Ec. Esp. Omar Escobar*

Creemos tener una sociedad muy avanzada, con grandes cambios tecnológicos pero la sombra de la guerra y el hambre aun nos persigue… El hambre se vuelve crónica cuando el hombre carece de acceso regular a los alimentos nutritivos y poder desarrollar una vida saludable… su causa, es la escasez crónica de producción de alimentos pero también es la falta de dinero para la compra de ellos, en otras palabras es la “inseguridad alimentaria” que hoy en día, no es sino la incertidumbre que tiene un sujeto para obtener alimentos y poder sobrevivir día a día.

La FAO ha utilizado el indicador de Prevalencia de la Subalimentación para estimar el alcance del hambre en el mundo y mide la Prevalencia de la Inseguridad Alimentaria utilizando la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria, que va desde un grado leve a grave. Estos indicadores le permiten monitorear el progreso mundial hacia el logro del ODS2.

El indicador denominado Prevalencia de la Subalimentación se basa en la información de los países sobre la disponibilidad, el consumo de alimentos y las necesidades calóricas y calcula la suficiencia de la ingesta de energía alimentaria de la población.

La Prevalencia de Inseguridad Alimentaria (moderada o grave en la población), se estima en un porcentaje de la población de un país a través de encuestas o entrevistas individuales o familiares a personas que tienen restricciones para acceder a los alimentos nutritivos. Así se puede identificar grupos poblacionales y regiones más afectadas de inseguridad alimentaria en sus diferentes niveles. Por ejemplo las personas que experimentan inseguridad alimentaria moderada pueden aumentar el riesgo de algunas formas de malnutrición, como el retraso en el crecimiento en los niños, las carencias de micronutrientes o la obesidad en los adultos.

La FAO tiene en cuenta la población sub nutrida y subalimentada por país y a nivel mundial… mientras que en 2019 había 650.3 millones pasó a 811 millones de personas que enfrentaron hambre en 2020.

En Colombia, este problema es ascendente, el número de subalimentados en 2015 fue de 4.4 millones y ahora paso de 7.9 a 8.8 millones entre 2019 y 2020, lo cual esta en correlación con la disminución del PIB per cápita en el mismo periodo que bajó de US$14.585 a US$13.441, lo cual incide en el acceso a los alimentos. Así mismo la FAO calcula la disponibilidad de alimentos a través de los ingresos constantes por persona, los cuales en 2016 llegaron a 286 dólares y en 2019 a 92; una tendencia preocupante para adquirir la compra de alimentos por parte de las clases menos favorecidas.

La FAO es clara en señalar que el problema es en cuanto a la seguridad alimentaria, entendida como las restricciones hacia los alimentos que tienen los sujetos. Por otra parte, jamás menciona escasez de alimentos, pues su informe indica la recuperación del uso de la tierra para labores agrícolas que sigue en aumento y también se refleja en la producción y el rendimiento en el cultivo de cereales que pasó del 48.5% al 50.8%. Es decir, si bien hay un incremento en la producción de cereales, no lo hay en el acceso y disponibilidad de ciertos sectores sociales hacia ellos. Por tanto, la inseguridad alimentaria no solo se origina en la falta de producción (oferta) sino en las condiciones socioeconómicas de la población frente al mercado, esto en virtud de la pandemia, el desempleo, la inflación por costos, derivada de la reforma tributaria que gravo a los insumos agrícolas e incremento el precio de la papa. No seremos Haití pero podemos llegar a serlo.

Hay que recordar que el 42,5 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y de ellos, el 15,1 % está en pobreza extrema (DANE). Ahora, según la Asociación de Bancos de Alimentos, muestran datos reveladores. “Antes de la pandemia, casi el 89 % de los colombianos comían tres comidas al día, pero para diciembre de 2021 esa cifra bajó al 69,1 %, es decir, casi 14,4 millones de colombianos comían dos veces al día y alrededor de 155.000 ni siquiera alcanzaban a una comida diaria”.

Estos indicadores muestran una realidad que viven ciertos sectores sociales en Colombia, pero el lobby por la rectificación parece más fuerte que “la otra cara de Colombia” y llevará a mantener ese acostumbrado umbral de pobreza que por tantas décadas se ha mantenido. El gobierno debería rasgarse las investiduras, no por el informe de la FAO, sino por AUMENTAR la accesibilidad de la población a la nutrición.


Economista Omar Escobar
*Omar Alirio Escobar. Economista con Maestría en dirección y gestión de centros educativos y Especialista en Gestión de proyectos. Docente universitario, ensayista e investigador en varias universidades del país.

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