Luis Gilberto Ramírez Calle

Por: Luis Gilberto Ramírez Calle*

Es conocido que la seguridad en los municipios está rebasada por la inseguridad. Ha cedido a grandes pasos el camino a la delincuencia, la violencia y el crimen en general. Da terror asomarse y mucho más salir a la calle, ya que se corre el riesgo de ser atracado, robado, violentado, vejado, herido. Hay sitios de sitios por donde no se puede siquiera caminar, donde llevar a la mano o a la vista de ellos un artículo de relativo valor es un gran riesgo, por ser motivo seguro de peligro inminente. Organizaciones delincuenciales de toda surgen por doquier, al igual que migrantes delincuentes llegados de otras latitudes quienes permanecen en los territorios por días, delinquen en grupos, estudian a sus víctimas, actúan en sitios de alto estrato e ingresan mano armada en sitios exclusivos y en establecimiento privado para adelantar sus acciones y alzarse con todo lo de valor que a su paso encuentran y despojan.

Es angustiante sin duda y sobremanera las modalidades que utilizan, especialmente cuando de atracos de trata; ya sea por parte de grupos organizados nacionales, extranjeros o combinados, la mayoría de las veces con antecedentes judiciales graves en sus países de origen y en Colombia, quienes han enriquecido sus acciones delincuenciales al confrontar sus modos de actuar, normalmente armados, que estudian previamente a las víctimas, que saben a ciencia cierta por lo que van,  extendiéndose territorialmente y copando en consecuencia espacios geográficos consuetudinariamente tranquilos y vigilados, haciendo de las suyas en medio de un general asombro.

Gran parte de la inseguridad que vivimos a lo largo y ancho del país, es debido, a  decir de expertos en la materia, por la laxitud de las autoridades judiciales, quienes no obstante demostrárseles los delitos cometidos y sus autores, les permiten la libertad, lo que les indica la posibilidad de seguir cometiendo toda clase de delitos, en la seguridad que apenas algo les pasará. Grave desde donde se mire la actuación de las autoridades judiciales que nunca hallan motivos jurídicos para privar de la libertad a quienes con pruebas contundentes han delinquido y detenidos.

Importa sí en esto, aplaudir la eficiente labor policial frente a delitos de bajo y alto impacto, pero que se vuelve estéril por la dejadez de las autoridades judiciales que dejan en libertad a los delincuentes luego de ser puestos a su disposición, lo que ha determinado la llegada a nuestros municipios de verdaderos profesionales de la delincuencia, quienes nos están viendo como territorios donde la impunidad se encuentra a la orden del día. 

*General (r) Policía Nacional de Colombia. Administrador. Consultor Asesor en Seguridad, Inteligencia y Defensa Nacional. Abogado. Especializado en Derecho Administrativo.

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