Por: Anny Margarita Herrera Villa*
Se nos dice de la innovación, que es ese “Producto o proceso nuevo o mejorado (o una combinación de ellos) que difiere significativamente de los productos o procesos anteriores de la unidad y que ha sido puesto a disposición de los usuarios potenciales (producto) o usado por la unidad (proceso)”. Esta definición utiliza el término genérico «unidad» para describir al actor responsable de las innovaciones. Se refiere a cualquier unidad institucional en cualquier sector, incluidos los hogares y sus miembros individuales”. Una innovación empresarial es un producto o proceso empresarial nuevo o mejorado (o combinación de los mismos) que difiere significativamente de los productos anteriores de la empresa o procesos de negocio y que se haya introducido en el mercado o puesto en uso por la empresa. “Las innovaciones derivan de actividades basadas en el conocimiento que involucran la práctica aplicación de información y conocimientos existentes o recientemente desarrollados”.
La innovación, a la luz de los hechos, pareciera hallarse hoy en un verdadero cruce de caminos, luego de un decenio de expansión acelerada en el gasto en investigación y desarrollo (I+D) y la inversión en capital de riesgo (VC). Y es que el mundo atraviesa un punto de inflexión. El crecimiento de la I+D ha caído a su ritmo más lento desde la crisis financiera global (2008), mientras que el VC, si bien repunta levemente, no se ha recuperado de la severa recesión de 2023.
Los países líderes mundiales en innovación mantienen sus posiciones históricas. Suiza se consolida en el primer lugar, seguida por Suecia y Estados Unidos. Estos países no solo invierten fuertemente en innovación y desarrollo (I+D), sino que han construido ecosistemas sólidos que convierten la investigación en éxito comercial. El mayor hito es el ingreso de China al top 10 (10º) por primera vez, liderando la categoría de resultados de conocimiento y tecnología. Corea del Sur (4º) y Singapur (5º) completan el top cinco. La geografía de la innovación se diversifica.
El ranking IGI en América Latina y el Caribe lo lideran Chile (1º), Brasil (2º) y México (3º), estos países se han consolidado como referentes gracias a sus inversiones en I+D, sus entornos de negocio sofisticados y una creciente capacidad para convertir conocimiento en valor económico.
Nuestro país en estas lides marca lamentablemente un crítico pasar, a crítica, disminuye su rendimiento corriendo el riesgo de quedar al margen de las tendencias globales de innovación. Por la falta de un ecosistema innovador sólido, La incapacidad de absorber, aplicar y comercializar el conocimiento debido a la desconexión entre el sector público, la academia y el sector privado y la débil inversión en I+D, no solo limitan el crecimiento económico, sino que también mantienen una dependencia tecnológica que puede ser perjudicial a largo plazo.
El camino por seguir requiere una transformación estructural que involucre al sector público, la academia, el sector privado y la sociedad civil para fomentar una cultura de innovación, lo que podría convertirnos a futuro en un país sostenible, productivo y competitivo.
*Ingeniera Industrial. Especializada en Proyectos de Desarrollo

