Silvano Calvo Calvo

Por: Silvano Calvo Calvo*

Muchos gobernantes a través de la historia han ejercido su mandato soportados en el creer tontos a los asociados, razón por la que nunca se hayan quitado la máscara por sí mismos y, razón por la que hay que desenmascararlos por el bien del territorio que dirigen, lo que ni debe permitirnos que se nos olviden sus reales rostros ni propósitos. Políticos de viejo cuño y personas que se dicen empresarias, pero que en realidad hacen negociados por ser amigos de los políticos de turno en claro tráfico de influencias, comunicadores que se hacen a ingentes cantidades de dinero por callar, calumniar, despotricar, denostar o por mentir. Académicos y artistas beneficiados de la política del saqueo y el amiguísimo político hacen llamados para que todo siga igual en beneficio de sus propios intereses y no en los superiores de la colectividad.

Las mismas voces que atacan el autoritarismo en público y sostienen que la democracia está en riesgo de perderse, hacen componendas soterradamente para que no se cambien las estructuras de poder y piden hacer vacío de los reales procesos democráticos, donde decidir en verdadera libertad. Es claro que necesitamos como pueblo que se generen precedentes de valía y se realicen los ejercicios mejores y a todos los niveles en los cuales manifestarse en la verdadera dimensión de lo que queremos como comunidad y para la comunidad.

Importante que desnuden sus rostros quienes en nombre de la democracia han propagado sus posturas más autoritarias y es hora que no sigan fingiendo. Creen en la democracia a su modo y por ende no les interesa que la ciudadanía participe en la toma de decisiones. Las élites que aún gozan de privilegios, de la rampante corrupción no quieren que la ciudadanía participe, sencillamente porque quieren unos territorios donde oprimen solo ellos y el pueblo en su máxima expresión no esté en la toma de decisiones, donde los sectores marginados sólo existan en el discurso, pero no en la atención del gobierno, donde la ciudadanía se aleje de la cosa pública asumiendo que todos son iguales, donde no sepan que tienen el poder.

Claro igualmente es que los falsos demócratas tienen miedo de que el poder lo tenga el pueblo, de ahí su lucha por que se quede todo tal cual, porque no se agite al pueblo, porque no se le dé derechos ni dignidad, ni mucho menos le permita ver su poder. Pero con lo que no cuentan es que la democracia participativa avanza, es una realidad y ven que se acerca por fin la hora del pueblo.


*Silvano Calvo Calvo. silvanocalvo@hotmail.com Abogado. Especializado en Derecho Administrativo

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *