Ever Vargas Muñoz-Líder Social, Comunitario y Deportivo. Columnista.

Por: Ever Vargas Muñoz*

El turismo en Tocaima debe ser una industria que crezca, presione y exija decisiones estratégicas de largo plazo. Dejar atrás la lógica de recuperación para entrar en una fase de plena expansión estructural, alcanzar cifras que no hablen solo de flujo, sino de escala, presión operativa y, sobre todo, necesidad de capital, tres variables que definen cuándo un sector madura como industria, en lo que ayuda e interesan en consecuencia, campañas de turismo agresiva en el mejor sentido del vocablo, que ayuden a captar grandes derramas económicas, y personas que posicionen al municipio como un importante destino turístico departamental y regional.

El reto es grande, pero tenemos que enfrentarlo, lo cual requiere para lograrlo, incrementar la conectividad con avances significativos a este tenor, que dejen una lectura clara de mejor rentabilidad por activo, contexto que a la postre entra a explicar por sí mismo qué la necesidad que el sector se desplace hacia la inversión, al tiempo de procurar desde las instancias pertinentes tener como municipio una participación destacada y una agenda enfocada en potenciar resultados desde ya y hacia el futuro, en la verdad que importa para todos en contexto de progreso, bienestar, productividad, competitividad e integral prosperidad, que nuestra unidad territorial sea también una plataforma de inversión turística. La visibilidad departamental, regional y nacional, combinada con eventos de valía y una demanda sostenida, elevará sin duda las expectativas sobre expansión hotelera, reconversión de activos y financiamiento especializado.

Incentivar el interés del sector, aupar para que la banca identifique oportunidades de crédito en el municipio, y concentrarse en expansión, modernización y modelos más institucionales, ya que cuando un sector busca proyectar fortaleza y solidez, la forma importa tanto como el fondo. Para eso, cada engrane debe operar con precisión, no pueden dejarse flancos abiertos y menos en momentos que exijen control absoluto, como tampoco fallas de organización ni una gestión errática, ya que provocan críticas innecesarias y obligan a otros a salir al rescate para evitar que el ruido opaque el mensaje que queremos dar como municipio que quiere constituirse de manera importante en un escenario turístico de renombre; razón por que no debe tener cabida en este propósito la improvisación, sino que se requiere; y, el riesgo de tener un eslabón débil en una posición estratégica es diluir una buena participación y enviar una impresión equivocada sobre la seriedad con la que Tocaima debe entender que el turismo es una gran y lucrativa industria y ojalá sea este año para Tocaima el arranque, abrir ventanas para evaluar desempeños y hacer ajustes con una estrategia general que vaya en la dirección correcta, para poder así comunicar con ello a propios y extraños jerarquía, prioridades y capacidad institucional.

La conclusión para las autoridades municipales es que el desafío no es sólo atraer turistas, sino financiar capacidad, elevar estándares y sostener competitividad. El turismo de Tocaima, repito, debe ser una industria que crezca, presione y exija decisiones estratégicas de largo plazo, sobre todo y de ello debemos convencernos, tenemos con que hacerlo y darnos a la tarea de atraer inversionistas locales, departamentales, nacionales y extranjeros, si bien y mejor hacemos lo debido sobre este especial y lucrativo particular, lo que redundará más pronto que después y más temprano que tarde en un grande y provechoso beneficio colectivo. Tocaima merece ser una de las más importante mecas del turismo nacional. 

*Líder Social, Comunitario y Deportivo. Columnista.

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