Por: Rafael Robles Solano*
Este artículo hace parte de una serie de reflexiones y análisis recurrentes, sustentados en la preocupante degradación que se aprecia actualmente en torno a las posturas y polarizaciones que fragmentan las relaciones básicas de las sociedades modernas a nivel doméstico y global. De ahí que insista nuevamente con este tema, para referirme al relativismo que se impone de forma cada vez más notoria, sobre los conceptos y cimientos de los principios y valores sociales que han sido soporte angular de nuestras tradiciones, los que ahora, vienen siendo cuestionados y desechados casi que caprichosamente, derribando aquellos pilares que, hasta acá, fueron piedras centrales de nuestras creencias, educación, de la ética, la filosofía, la sociología y la cultura misma.
Desde hace ya varias décadas, en particular cuando los países latinoamericanos salían de las nefastas épocas de periodos conocidos como “las democracias restringidas” impuesta por regímenes represivos en su mayoría, que se encargaban de perseguir, apresar, silenciar, desaparecer y eliminar a los opositores, porque luchaban contra quienes subyugaban y coartaban las libertades sociales.
En esta época, a cinco lustros del siglo XXI, observamos resignadamente como esa penetración cultural y comercial, se impuso, reivindicada a través del internet y las redes sociales, han desnaturalizado nuestros valores autóctonos, los que han sido cooptados o reemplazados por los extranjeros, como se aprecia en la música, el cine, los productos de consumo masivo como los cigarrillos, las bebidas y licores, los vehículos y motos, los celulares y electrodomésticos, las modas y un largo etcétera.
Las confrontaciones de aquellas épocas se daban en los escenarios académicos, especialmente los universitarios y en las manifestaciones de los trabajadores, donde se denunciaban los riesgos de “la penetración cultural y comercial”, que las grandes potencias venían impulsando en países como el nuestro, desestimando poco a poco, nuestras tradiciones y valores culturales, para introducir los productos foráneos.
Actualmente en nuestros países, escasamente podemos refugiarnos y rescatar del abundante folclor que aún sobrevive en medio de las múltiples fiestas populares, desde donde se lucha por preservar, expresar, cultivar y difundir para las nuevas generaciones, los valores auténticos de cada región. Circunstancias que estimo, son fortuitas, dadas la esencia de dichas festividades, que, para nada tienen en cuenta la magnitud o consecuencias resultantes de la aludida penetración cultural, porque ahora se celebran a la par de las fiestas foráneas, expresiones sin el menor arraigo en nuestras tradiciones, pero alineadas por la enorme influencia comercial desplegada a todo nivel en los medios de comunicación masiva y en las redes sociales auspiciadas por los internautas, lo cual conduce al advenimiento del “nuevo orden social”, con perjuicios derivados de la nueva realidad global, supeditadas a la coexistencia de otras visiones. Entonces los principios y valores tradicionales de creencias, por ejemplo, carecen de actualidad, lo cual conlleva al surgimiento del concepto de: relativismo que impone transformaciones de consecuencias imprevisibles, en lo ético, filosófico, sociológico y cultural, para no extendernos innecesariamente frente a todo lo que hoy está de moda.
*Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. lideresocial@hotmail.com

