RUIZ FRUTOS JULIAN MARTIN- Abogado. Especializado en Derecho Laboral

Por: Julián Martín Ruíz Frutos*

En los momentos clave de la historia, el diálogo ha sido el instrumento más poderoso para construir futuro. Actualmente vivimos uno de esos momentos que obligan a entendimientos, a marcar nuevos capítulos en la relación gobernantes / gobernados, para hacer así, estratégica y mayormente posible el superior desarrollo de nuestra patria.

Importan en este itinerario, acuerdos institucionales, declaración de principios: respecto que el progreso no se impone, sino que se construye con la participación de todos. Que la competitividad no se mide solo en cifras, sino en la calidad del empleo y en la justicia laboral.

Que todos los esfuerzos que se hagan con la mira puesta en el avance de todos sin excepción, debe tener su origen en el diálogo, en los adelantos que podamos lograr en lo social, humano, económico y ambiental. Que debe tenerse en cuenta el interés de coincidir en la necesidad de institucionalizar la cooperación y dar un paso firme hacia la construcción de políticas públicas desde la corresponsabilidad. Sembrar las semillas de un amplio modelo de concertación social en el que todos quepamos y donde todo florezca e3n ruta a trascender fronteras sectoriales y regionales.

No podemos perder de vista que en la actualidad enfrentamos desafíos globales que demandan visión compartida, como es la transición energética, el cambio tecnológico y climático, la necesidad de mantener un equilibrio entre crecimiento económico y sostenibilidad ambiental, entre otros muchos retos, los cuales requieren un to en común, vale decir, certezas que creen confianza para invertir, producir y trabajar, la cual debe nacer del diálogo, que no de la imposición.

Hay que institucionalizar el diálogo social, construir políticas públicas con base en la colaboración y nunca en la confrontación. Es el diálogo social el camino para fortalecer empleabilidad, trabajo y mejorar sustancialmente las condiciones de vida; más, en el contexto en el que la polarización amenaza con dividir los esfuerzos conjuntos, debiéndose determinar que la cooperación debe y tiene que ser la base de un integral progreso.

Justicia laboral, competitividad económica y sostenibilidad ambiental tiene que ser metas conjuntas, nunca aisladas, además de verse como el principio de una nueva etapa de cooperación que nos inspire a todos en toda la geografía nacional. Si nos escuchamos, seguro que nos vamos a entender; y, cuando nos entendamos, seguro que podremos construir esa Colombia justa, mejor y superior que merecemos. 

Abogado. Especializado en Derecho laboral. Columnista.

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