Por: José Manuel Herrera Brito.
Presencia el país una emergencia humanitaria compleja de la educación, es inicuo como alarmante el rendimiento académico obtenido por nuestros bachilleres, quienes no superan las exigencia académicas, lo que habla mal y peor de hacia dónde va nuestra educación. Es esa y no otra la consecuencia de la falta de maestros normalistas idóneos, de licenciados en Educación, de profesores especialistas en bachillerato, de la falta de laboratorios, de la promoción automática, del hazme un trabajo para que pases y de la cultura de premiar el mínimo esfuerzo que se ha entronizado en nuestra educación, lo que debe ponernos alerta ya que la única forma de dominar a una sociedad radica en que esta sea analfabeta y para ello ni siquiera se necesitará de un látigo.
En una sociedad de obreros y trabajadores sin estudios, sin recurso ni talento humano, solo quienes tengan dinero, poder económico y político, ordenarán y mandarán, el resto serán sus esclavos y no se darán cuenta de su condición, no tendrán siquiera interés en luchar por mejoras, porque las desconocen y todos se conformarán con las migajas que se les dé a cambio de su entrega servil y regalo de su fuerza física trastocado en trabajos de tercera y cuarta remuneración que apenas servirán, si acaso, para subsistir, justo en el momento en que la humanidad enfrenta los desafíos del avance de la inteligencia artificial.
Cabe la pregunta de ¿Cómo logran graduarse de bachilleres unos seres que desconocen totalmente las tablas de multiplicar y no tienen mínima idea de los procesos básicos de matemáticas y aritmética? ¿Cómo nuestros presuntos bachilleres no tienen mínima idea de la diferencia entre oda y prosa, no están preparados para un análisis gramatical y cuyo pensamiento lógico es etéreo, al no procesar ningún tipo de conocimiento y habilidad en lecto escritura? ¿Dónde está el material humano con el cual como país vamos a insurgir en los nuevos tiempos? Hay culpables de este desastre y no podemos lavarnos las manos por cuanto algo de culpa nos toca.
Tenemos que entrar a entender que la escuela no debería ser solo la preparación para la vida, sino la vida misma, pues sólo de esta manera puede convertirse en esa arma poderosa para cambiar al mundo como bien sentenció Nelson Mandela, por lo que no se justifica que persistan la desigualdad y la baja calidad educativa, factores que afectan el desarrollo integral de los educandos. Sin el acceso a una educación que inspire y brinde las herramientas necesarias para el mundo actual, será difícil para las infancias imaginar un futuro distinto y construir una vida con propósito.
Somos uno de los países con mayor desigualdad educativa en América Latina, mientras algunos planteles cuentan con tecnología y espacios dignos, otros apenas tienen lo básico. En cuanto a la calidad educativa en la prueba PISA, nuestros alumnos mostraron dificultades en comprensión lectora, matemáticas y pensamiento creativo. Además, muchos estudiantes siguen sintiendo que lo que aprenden en la escuela tiene poco que ver con su vida diaria, lo que limita su interés y su capacidad para aplicar el conocimiento en su entorno. En este sentido, las necesidades educativas del país exigen una enseñanza que fomente el autocuidado, el respeto al medio ambiente, la innovación y el uso responsable de la tecnología. lo que llama que se fortalezca la educación desde sus niveles más básicos con líneas de acción que incluyan el fortalecimiento tecnológico, la infraestructura escolar, el fomento a la lectura, la participación ciudadana, el desarrollo humano y la promoción de una vida saludable, tomar en cuenta al cuerpo docente, población estudiantil, madres y padres de familia para detectar sus necesidades y trabajar en ellas.
Interesa impulsar el involucramiento de la comunidad, impulsar la participación corresponsable entre madres, padres y profesorado en beneficio del alumnado, en lo que ayudan iniciativas que unen salud, deporte y solidaridad. Colaborar con la educación es colaborar con el mañana y cada paso que demos en esta dirección, es una inversión para las generaciones por venir, que tienen la misión de cambiar al mundo para bien.
Se trata de buscar el desarrollo integral de la persona humana, formando inteligencias con sentido crítico, corazones creyentes y ciudadanos comprometidos con el bien común, con los diversos aspectos del quehacer humano, lo que invita a la participaron de estudiantes, docentes, autoridades educativas, universidades y organizaciones dedicadas a la enseñanza. Trazar nuevos mapas de Esperanza, entender que la educación no es algo accesorio, sino parte esencial de su misión, lo mismo que reiterar que la persona no debe ser vista como un algoritmo, sino como un ser humano con rostro, historia, vocación y poner la tecnología al servicio del hombre y de la humanidad. ‘Ningún algoritmo podrá sustituir lo que hace humana a la educación: la poesía, el amor, la alegría del descubrimiento, de ahí que el llamado clamoroso sea no profundizar las distancias, sino facilitar justicia y dignidad.
La educación debe buscar enfatizar la importancia de crear encuentros culturales en contexto de creatividad y difusión del saber para el bien de la humanidad, en la verdad que es importante que el arte y el medio ambiente tengan en la educación asiento, soporte y donde educadores y formadores sean grandes artífices de la buena educación para la niñez y la juventud, lo que nos permita decir con el teólogo inglés John Henry Newman, que “El maestro no impone, propone; no grita, persuade; no transmite sólo contenidos, sino una manera de mirar el mundo”. Así sea. saramara7@gmail.com

