Rafael Robles Solano

Por: Rafael Robles Solano*

Los inesperados pero históricos resultados de las elecciones presidenciales del 19 de junio/2022, como los oportunos llamados a las diferentes corrientes políticas del país para vincularse y participar del nuevo pacto por la unidad o ACUERDO NACIONAL planteados por Gustavo Petro en su condición de presidente electo en su primer discurso como tal, fue una acertada propuesta que nos permite visualizar que estamos frente a una excelente oportunidad para avanzar hacia los escenarios reconciliatorios que con urgencia requiere Colombia.

Pero para acceder a dicho propósito, es ineludible contar con el concurso y la colaboración decidida y cierta de las fuerzas adversarias que estuvieron del lado del ingeniero Hernández, como también de aquellos otros sectores más radicales de la derecha, que aún no digieren, ni aceptan los resultados electorales y que, por el contrario, insisten en señalar que sobre los mismos medió un evidente fraude para favorecer los intereses del Pacto Histórico. Es así como observamos con preocupación que continúan con la divulgación de mensajes de odio, a las divisiones y hasta propuestas patéticas para subvertir el orden institucional, con el propósito de seguir las confrontaciones, desestimando la nueva realidad del país.

El pretender seguir desconociendo los hechos y además no reconocer las acertadas reacciones de los principales dirigentes de dichos movimientos políticos en contribuir a los acuerdos sobre lo fundamental, es incurrir en actitudes o posturas de intolerancia que evidencian la vigencia de sus rencores y resentimientos. A nadie se le puede exigir que acepte lo que no le gusta por las razones que sean, las cuales sin lugar a dudas son perfectamente respetables, sin embargo, en el presente caso, hallándonos frente a una coyuntura histórica, tenemos el deber patriótico de intentar al menos, no ser inferiores a ellas, máxime que por el solo hecho de no haber logrado sus objetivos presidenciales, no significa que ahora se encuentren expuestos a discriminaciones o persecuciones políticas y sociales, a lo sumo, lo más difícil que tienen que hacer, es resolver si optan por declararse como partidos de oposición o por el contrario, deciden sumarse patrióticamente al nuevo gobierno, para juntos, colaborar, facilitar y propiciar los tan anhelados cambios por los que votaron más de veintiún millones de ciudadanos en Colombia.

Finalmente es indispensable obtener la vinculación al nuevo gobierno de gran parte de las fuerzas vivas de la nación, lo cual indudablemente contribuirá a facilitar los escenarios de gobernabilidad, indispensables para que la nueva administración pública pueda desplegar sus múltiples propuestas y el país retome la senda de la reconciliación nacional, para acceder a la tan anhelada pero esquiva paz social, a las reivindicaciones necesarias para ir superando la inequidad económica resultante de la enorme pobreza rural y campesina; en recuperar para las mayorías el fin de la desigualdades sociales, laborales, académicas, etc., en la seguridad que con el concurso de todos, construiremos ese mejor país con el que muchos hemos soñado.

Pese a ello, no sobra advertir que el nuevo gobierno está frente a un desafío de enormes dificultades y envergadura, porque para suplir las necesidades básicas insatisfechas de tanta gente, se requiere conseguir grandes recursos presupuestales y el restablecimiento equitativo de los aportes tributarios de las grandes empresas nacionales, como de aquellas multinacionales que especialmente se dedican a la explotación de nuestros los recursos naturales, al igual que es necesario proceder a la revisión de las condiciones pactadas en los llamados T.L.C., tan criticados por los conocedores de dichos temas, por el desequilibrio que representan para la producción agrícola, industrial y comercial de nuestros productos nativos.

*Rafael Robles Solano. Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL. lideresocial@hotmail.com

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