JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO

Por: José Manuel Herrera Brito*

Un buen actuar corresponderá siempre en todo tiempo, modo, lugar, situación y circunstancia; más, cuando se debe en asuntos administrativos públicos y políticos ser lo suficientemente correctos; razón por la que no se entienda el por qué caminen a todo trance por las sinuosidades propias del cálculo político con perversidad manifiesta, cuando el mensaje en estas lides debe ser lo decente, correcto, pulcro, probo, honesto, honorable, pensando cabalmente y en todo momento en los intereses superiores de la colectividad, a la que se le debe respecto y a la que importa en todo trance, buscarle y procurarle solución a sus necesidades; que no a los mezquinos intereses personales, de grupo, movimiento o partido.

A escasas semanas de una elecciones que elegirán ediles, concejales diputados, alcaldes y gobernadores, no es de extrañar, el espectáculo que están dando sus aspirantes, en lo que concierne a sus relaciones con todo y con todos en los distintos territorios, lo que debería tener al menos un mínimo de decencia, un orden, lo que bien y mejor merece una revisión de sus conductas respecto de tales entuertos, porque si bien interesa ganar, sea lo cual en franca lid y no aliándose hasta con el del averno.

Por otro lado, es asaz lamentable pensar que la narrativa discursiva en la presente campaña electoral de la mayoría de los candidatos, sean colchas de retazos y continua perorata insustancial que nada traducen en cuanto conducir como debería y tendría que ser los destinos mejores de la ciudad. No vemos entre ellos, salvo muy contadas excepciones, personas de primera condición, como tampoco lo suficientemente formados ni capacitados en lo atinente a la cosa pública, que es de lo que se trataría, ya que es lo administrativo público y el manejo de sus sagrados recursos lo que está en juego, y para nada admitiría desviaciones por mínimas que fueran, de ninguna especie ni naturaleza.

Nada de propuestas programáticas sólidas que muestren sus principales líneas de actuación. Apenas lugares comunes. Repetición de la repetidera. Lo sabido por todos. Dicho lo expuesto. Lo cual es lamentable a más no decir. No quedará más remedio que aventurar por dónde irán las líneas de sus “programas ocultos” que no quieren trasladar al escenario público, dejando la sensación, nada halagüeña, que lo que podemos deducir de tal ejercicio de adivinación no es algo que pueda tranquilizarnos, puesto que el no revelarlos da para pensar que entrañan protervos intereses. Son esas algunas de las cuestiones que se nos vienen a la cabeza al tratar de interpretar lo que puede resultar de tales actitudes, máxime si vemos lo que está ocurriendo con los oscuros pactos que se tejen a hurtadillas y hasta abiertamente. ¿O será que cometido, tarea y consigna sea no enterar a la ciudadanía de votantes, para que no nos enteremos o acabemos descubriendo lo que quieren ocultar? saramara7@gmail.com

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