Alberto Abello- Abogado. Escritor. Editor. Columnista

Por: Alberto Abello*

Lo primero que se debe resaltar del positivo triunfo presidencial de Abelardo De la Espriella es que, con su espontánea presencia en las principales ciudades, pueblos e, incluso, zonas atormentadas por la violencia consiguió diluir en parte la telaraña electoral que había montado el gobierno para garantizar el continuismo de la izquierda en el poder, como lo venían trabajando valiéndose de diversas fórmulas Petro, Cepeda y la camarilla.

De la Espriella, desde un primero momento, entró pisando duro, haciendo vibrar en los estadios de gentes jóvenes y de todas las condiciones sociales, cautivadas por su elocuencia, independencia de criterio y la valentía que demostró durante la campaña. El no militar en ningún partido le facilitó aceptar el logo del Movimiento de Salvación Nacional, con el que consiguió el aval de la candidatura presidencial, jugada muy arriesgada que le salió bien. El electorado colombiano, a falta de debates entre los partidos tradicionales, sin candidatos, ni desafíos de una verdadera campaña de ideas y propuestas, se inclinó por instinto a favor del espontáneo que colmaba los estadios, calles y plazas y portaba desafiante la camiseta de la selección nacional de fútbol. Su condición de abogado exitoso y millonario le atrajo muchas simpatías populares, en tanto interpretaron que no se dejaría comprar.

Así que se enfrentaron como rivales dos candidatos muy diferentes. Cepeda, reconocido como sectario izquierdista y de padecer un cierto fanatismo familiar, hábil senador y político experimentado y parlamentario de vieja data, Abelardo, novato en esas lides, que pronto demostró tener elocuencia, una meritoria y exitosa carrera profesional, conocimientos, valor y humor para dar la batalla contra el estado mayor de la izquierda en el país. Como casi toda la población tenía inmersa su atención en los partidos de fútbol, con el uso de la camiseta para desafiar a los contrarios, se popularizó como en un fenómeno de contagio popular.

Fuera de eso, los diversos ataques de Petro al candidato de la derecha, consiguieron que una gran masa de la población descontenta con el gobierno y su descarado apoyo a los violentos se comprometiera con la restauración de la lucha total militar y política por restablecer el orden y derrotar a los terroristas y subversivos. Es posible que en ese momento cualquier otro candidato de la derecha distinto a Abelardo hubiese sucumbido, por cuanto las masas reclamaban un nuevo diestro para darle la alternativa como sucede en la fiesta brava. Otra rareza es que como no se dieron los debates entre los candidatos para confrontar sus ideas se sucedieron roces entre los candidatos y los periodistas, en especial en el caso de Abelardo, que debió refutar a varias reconocidas trabajadoras de los medios radiales y de televisión.

Al revisar algunas de las cifras de las votaciones se observa que Cepeda gana en Bogotá con el 52,4% de los votos, en Cali vuelve a ganar con 59%, en Barranquilla con 54,18%, Cartagena con el 65%. Por el contrario, en Medellín gana Abelardo con más del 64%, lo mismo que en Bucaramanga donde con el 64% dobla a Cepeda. En Pasto, Cepeda casi triplica a Abelardo, para quedar el primero en 73% y Abelardo 25%. En Florencia con el 56% y Armenia con el 58% gana Abelardo.

Como se observa la lucha entre ambas candidaturas marca una clara división de bandos y opiniones. Principalmente en las ciudades cafeteras donde está más arraigado el sentido de propiedad y de la libertad democrática. Relación aparte se debe hacer en departamentos como Boyacá, en donde los votantes conservadores recuperaron la cordura.

Casi todos los que votaron por Abelardo están por el rescate del orden y las libertades democráticas. Ellos reclaman el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, repotenciar a nuestros soldados, acrecentar el entrenamiento y dotarlos de mejores armas. Tienen plena confianza en la amistad e influencia de Abelardo con el gobierno de los Estados Unidos. Un sector de la izquierda es partidario de decapitar a los contrarios, lo que aumenta la violencia en el país. La noticia que señala que Gustavo Petro asume la jefatura de la oposición parece ser el avance a una confrontación brutal contra el gobierno de Abelardo, cuyo principal objetivo es barrer a los violentos y recuperar la soberanía nacional y la libertad en el país, en tanto se estimula la economía. Por lo anterior la nación debe cerrar filas y apoyar al nuevo presidente Abelardo de la Espriella. 

*Abogado. Escritor. Editor. Columnista

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