Por: Periódico El Derecho

La cultura debe aplicar lógicas estructurantes que la revaloricen y la contemplen como un factor de desarrollo integral para la sociedad y sus individuos, en la verdad que fortalecer la cultura es construir ciudad. Ciudad, ciudadanía y mundo globalizado no se limita hoy a lo meramente geográfico sino hacia lo externo, como filosofía y concepto, a procesos relativos a la cultura de la diversidad, que convierte a las ciudades en un todo multicultural que las hace más ricas, diversas, recurso infinito de representaciones ciudadanas que las orienta hacia propuestas para combatir la inequidad, además de hacer a las sociedades más dinámicas, cambiantes, creativas e innovadoras, en el aserto que es la cultura  un derecho, auténtico agente de cambio y reto para la acción transformadora.

Las ciudades son el primer estadio donde inicialmente se generan y viven sus representaciones, donde se pone de manifiesto la complejidad del mundo y se sienten los efectos de una sociedad múltiple y diversa. Son protagonistas en cuanto a la fusión, complemento y regeneración cultural y donde también las personas se complementan y enriquecen; de ahí que los gobiernos locales deban permitir un acercamiento directo a las nuevas realidades y necesidades, garantizar un refuerzo de la cohesión social por el simple hecho de ser los que más cerca están del ciudadano. El papel de estos gobiernos debe ir más allá de lo puramente administrativo y generar nuevos espacios públicos como catalizadores de espacios de integración más democráticos y como generadores de un ambiente multiplicador de las relaciones entre sociedades civiles.

La vida diaria en una ciudad está fragmentada por las realidades socioeconómicas de quienes las habitan y por la múltiple diversidad de sus realidades culturales. La cultura es un eficaz reflejo de la densa realidad, que impone que las políticas culturales soportadas en la participación y la interacción deberán tener en cuenta que la globalización incide en el desarraigo como medidas de dominio; razón por la que no debemos entender la identidad y diversidad cultural como si fuese un mero objeto con un interés único para la programación, producción y divulgación de eventos que en veces enmascara auténticos neocolonialismos, por lo que debemos plantear la diversidad como base esencial para la construcción y consolidación de estructuras sociales comprometidas; sentido en el cual la política cultural tiene que establecer una triangulación gobierno local, ciudadanía y agentes sociales, que contemple el desmonte jerárquico como modelo de intervención y coloque el respeto a la pluralidad en posición de superioridad.

Las políticas culturales tienen que ser un aglutinante transversal para los gobiernos locales, obligados a plantearse la cultura desde la estructuración social más allá de las programaciones y el intercambio de espectáculos, ya que la multiculturalidad es obvia; de ahí que allá que considerar la cultura como; armadura para la cohesión social, estrategia y principal agente del cambio, generadora de conocimiento, potenciadora económica, principal captador de visitantes, representante de la pluralidad, referencia de identidad, espacio de diversidad, territorio de creación, ecosistema de sostenibilidad, momento para la transdisciplinariedad, catalizador urbano y potenciador del capital inteligente; lo que la convierte por ende en eje fundamental para la estructura de una nueva ciudad como eje que tiene sus referentes en los factores propios de la idiosincrasia de la urbe, tales como que la ciudad sea marco de identidad, espacio de encuentro, elemento de socialización, entorno educativo, ámbito de crecimiento. fuente de riqueza y semillero de multiculturalidad.

Nos ayuda en esto Erick Solera Mata, cuando nos dice que La cultura como creadora de identidad, como generadora de inclusión social, como aglutinadora y catalizadora de diversidad, como generadora de especificidades locales, propiciadora de redes sociales, promotora de participación, es central en la estrategia integral de desarrollo local. Si la cultura es un eje transversal del desarrollo local, el municipio es fundamental en el desarrollo cultural de su territorio, siendo trascendental la necesidad de implementar políticas culturales para promover el desarrollo de cada territorio. 

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