JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA- Profesional en Administración y Finanzas.

Por: José Manuel Herrera Villa*

Todo crecimiento económico necesita caminos, uno de ellos, una infraestructura que no se quede corta frente a ese crecimiento, como se palpa cuando hay problemas que parecen cotidianos hasta que entendemos todo lo que hay detrás de ellos, como son un atasco en carretera, un accidente que paraliza la circulación durante horas o un trancón interminable de vehículos que pueden parecer simplemente una molestia para quienes transitan por esas rutas, pero que son señales que deben desaparecer, ante la llegada de nuevas inversiones y la relocalización de empresas que bien y mejor pueden convertirnos en uno de los destinos más atractivos para la manufactura y la exportación, reflejo de la confianza que frente a los cambios políticos y consecuentes nuevos rumbos empieza a existir de nuevo en nuestra economía.

Pero atraer inversiones es apenas un primer paso. El verdadero desafío consiste en garantizar que existan las condiciones necesarias para que esas inversiones se traduzcan como debe y tiene que ser, en desarrollo, empleo, trabajo y bienestar, ecuación en la que la infraestructura juega un papel fundamental.

Muchos municipios nuestros forman parte de regiones productivas bastante dinámicas, ya que concentran de manera importante actividad industrial, agrícola y manufacturera que mueven diariamente mercancías, insumos y productos terminados hacia distintos puntos del país y del exterior. No se trata de economías aisladas, sino de una cadena productiva cada vez más integrada. No obstante, gran parte de esa actividad depende de corredores que enfrentan una presión creciente con cifras que reflejan la enorme demanda que soportan regiones estratégicas para la economía nacional.

Obliga lo cual en manera indispensable comenzar a analizar alternativas que permitan fortalecer la conectividad en todo el país, tal como ver la posibilidad de desarrollar carreteras de altas especificaciones y rutas que complementen la infraestructura existente, a efecto de contribuir así a mejores articulaciones en los más importantes corredores de la patria.

No se trata únicamente de construir apenas nuevas vías de comunicaciones, sino de planearlas con visión de largo plazo, en la verdad que las empresas necesitan certeza, los rabajadores mejores condiciones de movilidad y las regiones infraestructuras capaces de soportar y acompañar su crecimiento, importando en consecuencia seguir hablando de competitividad, de atracción de inversiones,  de desarrollo regional y volver esos conceptos acciones concretas, ya que el crecimiento económico no sólo depende de buenas decisiones empresariales o de políticas públicas acertadas, sino de los caminos que nos conecten, armonicen y articulen con nuestro mejor porvenir.

 *Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoria Integral

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