JOSÉ MANUEL HERRERA VILLA

Por: José Manuel Herrera Villa*

Es cierto y lo sabemos todos que hay, y cada vez se crea más ocupación, pero también es cierto y lo sabemos, que las condiciones laborales que se ofrecen no permiten salir de la pobreza y ello es lo que hay que buscar hasta la saciedad, incansablemente, ya que lo cual nos llevará a una real como verdadera recuperación económica que ojalá se traslade a la gente, especialmente a las personas menos favorecidas, razón por la que importa la generación de empleo, pues a medida que ello avanza, disminuye mayormente el porcentaje de personas en riesgo de pobreza, miseria y exclusión social.

Pobreza o exclusión social tienen que ver con quienes tienen ingresos que son insuficientes para vivir; esto es, personas que tienen una carencia material severa, vale decir, una vida limitada por una falta de acceso a recursos necesarios (tener para poder pagar alquiler o hipoteca, mantener su hogar en condiciones adecuadas, comer carne o proteínas equivalentes con regularidad, entre otros); hogares en los que hay una baja intensidad de trabajo, es decir, donde los adultos trabajan menos del veinte por cien de su potencial en el año. La pobreza, sí o sí hay que reducirla. Evitar que crezca la tasa de riesgo de pobreza, la pobreza monetaria, que mejore la carencia material severa y la baja intensidad en el trabajo, lo que es una parte de la realidad. La recuperación económica debe verse en la creación de empleo a los núcleos más desfavorecidos.

Tenemos también que fijarnos en indicadores de manera integral, para no correr el riesgo de quedarnos con una imagen distorsionada de la realidad. Impulsar la creación de ocupación con calidad en los puestos de trabajo, con condiciones laborales que permitan medirla y salir de la pobreza con ingresos por encima de su umbral y sean suficientes para vivir en condiciones dignas, pues se asocia trabajo con no ser pobre y ello no es así, ya que cada vez es menos así para más personas. Razón de peso por la que tenemos en esta asignatura que apostarle al optimismo y ser positivos para enfrentar toda adversa circunstancia.

Cabe en esto la implantación e implementación de una política de austeridad y reforma estructural que favorezca la generación de empleos dignos, duraderos y bien remunerados encaminado lo cual a superar la crisis a este tenor con políticas de integración social. Hablemos de pobreza, debatamos públicamente su injerencia, tengamos voluntad para actuar con honestidad y rigor para combatirla, nunca para quedarnos en ella, como tampoco en inequidades, puesto que son realidades que hacen sufrir y afectan decidida y decisivamente a miles de personas. La pobreza es una realidad que todos a una tenemos que hacer cambiar para bien.

*José Manuel Herrera Villa. Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral. Formulación y Evaluación de Proyectos de Desarrollo. jomahevi@gmail.com

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