Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez*

Para gobernantes y políticos irresponsables, mendaces, sin carácter ni criterio, los otros, solo los otros, los adversarios, los de antes y todos los demás que no comulgan con sus postulados, son los únicos responsables de lo malo que nos pasa, mientras que ellos y sus séquitos, por sus cargos y solo por eso, quedan exentos de cualquier escrutinio o cuestionamiento. Horror de horrores y barbaridad de barbaridades; de ahí qué del liderazgo de sujetos de tal calaña, surjan narrativas incongruentes donde los anteriores gobernantes tienen la culpa de lo malo y peor que existe. 

En medio de mares de ineficiencia, cinismo, componendas y autoritarismos, nos quieren hacer ver que encarnan la transparencia, ignorando que nos han legado graves casos de corrupción. Y ni para que traer a cuento y a cuentas la irresponsabilidad grandísima con que todo lo manejan en medio de absurdas imprevisiones e improvisaciones. Afortunadamente todos sabemos de la irresponsabilidad que les asiste, así que no permitamos que nos vayan a tratar de seguir contando cuentos diferentes, toda vez que nos sabemos la historia. No se engañen y menos pretendan tener el descaro de engañarnos.

La realidad es que nadan en una impunidad basada en la complicidad y la corrupción. Para ellos la confusión es herramienta que aplican por conveniencia. Pero la culpa no es sólo de ellos, sino de todos quienes ingenuamente caemos en su engañosa narrativa para que no existan responsables de sus grandes desatinos. Pero cierto es que la culpa es de los muchos servidores públicos cómplices de sus desastrosos proyectos, quienes con sus acciones y omisiones aceitan un poder desmedido e irresponsable que pretende justificar lo injustificable con tal de seguir cercanos a las mieles del poder.

El voto, sagrado derecho, no es un tiro al aire; por eso, si queremos vivir bajo un gobierno distinto, tenemos que empezar a pasar factura. La ineptitud mata y la responsabilidad no es optativa. No podemos seguirnos permitiendo irresponsabilidades cargadas de negativo populismo, en clara demostración del alto grado de desconocimiento sobre la problemática de fondo relacionada con la falta de un buen gobierno. Lo que nos indica que ciudadanos y comunidad obligados estemos a atender las una y más situaciones de vulnerabilidad y problemas de fondo que vivimos, siendo determinante la necesidad de actuar, por cuanto más qué indignarnos por su comportamiento, deberíamos preguntarnos qué papel es el nuestro. Cualquier respuesta nos deja mal parados. No tenemos los ciudadanos de bien los gobiernos que merecemos y unos políticos más; y sin embargo, no levantamos nuestra voz de protesta, no los acusamos ni los enjuiciamos, lo que deberíamos hacer sin más plazos.

Sin duda, un cúmulo inmenso de complicados factores inciden en nuestra política, producto de un pasado sin presente, y por no saber escoger, por no saber elegir no hemos desarrollado una actividad política seria y en serio. Somos producto de un retroceso de y en lo político que nos ha permeado en detrimento de una necesaria participación democrática activa que nos ligue más a lo público, pues la apatía política que mostramos en la mayor parte del tiempo, es un problema que no nos permite salir de donde estamos, como tampoco lograr impulsar una alternativa política que incluya un verdadero proyecto territorial; de ahí que tengamos la responsabilidad de pensar sobre lo que como ciudadanos hacemos o no hacemos, lo que nos debe llevar a resistirnos a caer en ofertas y juegos políticos pobres, malos, pésimos y peores. A esos, no les permitamos llegar bajo ninguna circunstancia. saulherrera.h@gmail.com *Abogado. Especializado en Gestión Pública. Derecho Administrativo y Contractual

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