Por: José Manuel Herrera Brito*
Somos como ciudad capital, una urbe necesitada en manera importante y urgente de una verdadera visión de futuro. Ser una comunidad con pensamiento crítico. Tener más dirigentes y gobernantes con liderazgo cierto, reflexivos. Ser todos cono ciudadanos participantes activos en las más de las áreas que ver tengan con la administración pública, el sentido de pertenencia, el civismo, además de ayudar a hacer posibles las oportunidades en los ámbitos departamental, regional, nacional e internacional, aspecto éste último, donde vital es la colaboración, apoyo e impulso que brinda la cooperación internacional, siempre dispuesta desde la cultura de proyectos, pero desafortunadamente poco ocupada por los nuestros, acciones y gestiones que en conjunto seguro estoy nos proyectarán con inusitada grandeza ante el país y el mundo.
Requerimos de impactos edificantes, constructos en positivo, hacer valer lo bueno y mejor de nuestra historia, dejar de lado las insuficiencias y ser contundentes en cuanto proyectarnos planeando a conciencia y con base en las realidades, necesidades y prioridades territoriales y poblacionales nuestro desarrollo social y humano, crecimiento económico, productividad, competitividad y progreso, a afecto que alcancemos sus habitantes una superior calidad de vida en compendio de bienestar e integral prosperidad.
Sí o sí interesa sobremanera proyectar nuestro futuro como ciudad, como el Distrito Turístico, Cultura e Histórico que somos y al que obligados estamos a responder con creces en cumplimiento exacto de vuestro lema, ya que en verdad no podemos bajo ningún punto de vista quedarnos sembrados ni distraídos en discusiones baladíes que a nada conducen respecto de si fue o no importante o benéfica nuestra fundación hispánica de que fuimos objeto hace ya más de cinco centurias; de ahí que tarea irrenunciable sea para las generaciones presente y futura, posturas de avanzada contentivas del clamor y anhelo de construir una ciudadanía con visión universal de mundo, escolarizada, educada, culta, planeada, prospectiva, estratégicamente proyectada y desde luego inmersa de manera profunda en un claro y vital sentimiento de pertenencia y sano orgullo, así como ligada a su mar, a su naturaleza, a su ancestralidad, a sus tradiciones y a un gran y ejemplarizante civismo.
Importa en mucho que sea nuestra ciudad aprovechada al máximo como un polo estratégico de desarrollo e inversión. Lo tenemos todo para lo cual. De ahí la importancia de aprovecharlo todo. Establecer sólidas agendas en esa dirección. Buscar los canales nacionales e internacionales que mejor puedan ayudar en tal sentido y acercarnos a articular relaciones con el primer mundo.
Urge atendernos estructuralmente. Velar por una movilidad que opere. Avanzar para no seguir a la vera del camino, entre los siglos decimonónico y anterior, como si no hubiésemos llegado el S XXI, cuando en realidad necesitamos en positivo alcanzar profundos cambios y transformaciones, seguir recuperando y manteniendo nuestro patrimonio, evitar su deterioro, consolidar a tope la academia, fomentar mayormente la educación superior, la explotación turística y cultural de nuestros símbolos. Potenciar la historia de la ciudad, visionarnos en lugares de preeminencia en el concierto nacional, del Caribe internacional y comunidad de naciones. Formarnos en superior medida profesional y culturalmente hablando, así como potenciar carisma, inteligencia, talante, talento, empatía, calidez y amabilidad de los nuestros e cara al porvenir.

