Escribe: VICENTE PÉREZ SILVA*
En el discurrir de la vida cotidiana común y corriente de la humanidad, hay hechos que, por la ocurrencia de algún motivo, por nimio que sea, nos sorprende o llama la atención por su curiosidad o coincidencia.
Tal es el caso que nos inquieta con relación o tiene que ver con el apellido de la Espriella. Un sonoro apelativo que tiene su cuna en Cartagena de indias. Sin detenernos en su origen en el vasto e intrincado ámbito genealógico, nos parece oportuno acudir a una reminiscencia de suma ocurrencia.
Nos parece oportuno acudir a una reminiscencia de suma curiosidad. No es otra es la que la que se relaciona con el nombre de José de la Espriella, “una persona muy estimada e instruida, educado en Neiva y que por su doble condición de indio y civilizado”, para sorpresa de muchos, es nada menos que el inspirador de La Vorágine, la gran novela de José Eustasio Rivera.
Con miras a lograr plenamente el conocimiento o el recuerdo de esta tan honrosa distinción, desprendo lo pertinente, de mi obra Raíces históricas de La Vorágine:
Alguna vez, nos refiere Alfonso de la Espriella, Gerardo se extravió en una de sus incursiones por la selva. Para saciar el hambre, que ya comenzaba a fatigarlo, un buen día tuvo la fortuna de encontrar y cazar dos patos que anidaban; desplumó uno para comérselo y el otro lo metió vivo en su mochila. Cuando se disponía a saborear su presa, intempestivamente se vio rodeado de un grupo de indígenas que lo llevaron al lugar donde se encontraba el cacique de la tribu. Enterado de lo acontecido, prorrumpió en alaridos y gesticulaciones de protesta. Gerardo, sin entender sus expresiones, cayó en la cuenta de que esta reacción se debía a la muerte del pato; razón por la cual, sin pérdida de tiempo, sacó de su mochila el pato vivo y se lo ofrendó al cacique, quien, al verlo aletear, se levantó del suelo donde había caído como si estuviera muerto; alzó sus brazos en acción de gracias y todo fue regocijo entre los indios. En el acto, Gerardo fue objeto de atenciones sin cuento. Allí se quedó conviviendo con los carijonas, y a los pocos días se casó con Damiana, la hija del cacique, de cuya unión fueron sus hijos José, Rebeca y Leticia.
En breve tiempo, conocedor no solamente del dialecto de los carijonas sino de otros tantos, Gerardo se enteró de que, entre las creencias indígenas, el alma del cacique estaba encarnada en el pato, que constituía el tótem o símbolo de la tribu; y por lo tanto, que con la muerte del animal debía ocurrir la muerte de su alma, pero que al ver el pato vivo había vuelto a la vida; y Gerardo fue considerado como un ser sobrenatural; motivo por el cual fue tratado con las mejores atenciones y consideraciones.
En aquel entonces, José de la Espriella le contó a José Eustasio la aventura de los patos grises acontecida a su progenitor; aventura que refiere, con su peculiar estilo y con visos de inocultable fantasía, al comienzo de la segunda parte de la novela: Aconteció que traje del garcero dos patos grises, pequeños como palomas ocultas en una mochila…. Y así ocurre con varios pasajes de La vorágine, como el de las barracas del Guararú, entre otros.
Es preciso concluir. José de la Espriella disfrutó la amistad de José Eustacion Rivera, y tuvo la ocasión, durante sus viajes entre la selva, de deleitarse con los fascinantes relatos —reales algunos, imaginarios otros— recogidos de labios de José de la Espriella, persona culta, magnífico improvisador y poeta, enamorado de la selva; conocedor de las tribus indígenas y sus dialectos, de sus costumbres y creencias, de sus mitos y leyendas.
Cuanto tiempo ha transcurrido de este tan maravilloso episodio del ayer lejano, cuando otro personaje que tiene el mismo apellido del nombrado inspirador de La Vorágine, Abelardo de la Espriella, en su calidad de candidato a la presidencia de la República, se halla en pleno fragor electoral, otra vorágine que acomete entre una selva humana de contendores y electores.
Y, lo peor de todo, vivir y padecer una reprochable vorágine de violencia y terrorismo que se ha desatado con graves e impredecibles consecuencias que afectan la tranquilidad del pueblo colombiano y normalidad del proceso electoral que se avecina. Muy pronto nos será dado conocer, si la aspiración del candidato de La Espriella, se convierte en una realidad.
*Abogado. Escritor. Investigador.

