Por: José Manuel Herrera Brito
Demanda el muy complejo contexto internacional, pleno de presiones externas y reacomodos geopolíticos constantes, una clara conducción de los pueblos todos de la comunidad de naciones. Demostrar sus mandatarios disciplina, método, estrategia, pero también algo que no siempre abunda en la política: sensibilidad social. Manifestar firmeza sin reñir con la empatía y saber, entender y comprender que se puede ejercer el poder sin perder de vista a las personas. Mandatarios real y verdaderamente al frente de su país, de su gente, actuando como jefes de Estado ciertos, rigurosos, tomando decisiones complejas en momentos de presión nacional e internacional, estratégicos, anunciando políticas públicas de valía y con teniendo en cuenta el pulso constante de la vida institucional.
Mandatarios pies en tierra que nos representen, sostengan afectos, responsabilidades, cuidados cotidianos, independientemente de conducir el destino nacional cimentados en un sólido liderazgo, con claridad, sin matices y sin titubeos. Puntuales, dispuestos a trabajar, actuar con naturalidad, con preparación y con autoridad, en la certeza que gobernar un país como el nuestro exige resistencia física, concentración permanente y una capacidad de trabajo que rebasa cualquier horario de oficina, además de exigir estudiar cada tema, coordinar equipos, escuchar diagnósticos técnicos, anticipar escenarios y tomar decisiones que impactan la vida de millones de colombianos, todo lo cual sin imprevisión, imprecisión ni improvisación. Actuaciones todas ellas que hace que los servidores públicos vivan y adelanten con seriedad y sano orgullo las funciones y responsabilidades a su cargo, dado que la coherencia de quienes gobiernan es evidente entre el discurso que se expresa y acción que se realiza.
Requiere también la sensibilidad social disciplina, trabajo las 24 horas de los siete días de la semana, atención a las instrucciones, cumplir con los tiempos que se señalan para las tareas y obligaciones, sin distracciones no con gusto solo por las zonas de confort y el innecesario burocratismo, muchas veces llevado a extremos, esto es, haciendo sentir a los gobernados el poder del escritorio.
Mandatarios que estudien exhaustivamente, que coordinen bien y mejor sus equipos técnicos, que tomen decisiones complejas bajo presión y que, al mismo tiempo, sigan siendo conscientes del compromiso que le es inherente, ya que la capacidad de sostener múltiples responsabilidades debe multiplicarles su dimensión humana, no debilitarla, sino contrariamente, fortalecerla y entender mejor lo que duele, lo que falta y lo que urge cambiar y transformar en positivo, en el entendido que la transformación se construye día con día. *saramara7@gmail.com

