JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito.

Tiene inexplicablemente en el departamento del Magdalena la grande, gloriosa y ponderada bandería política conservadora, ausencia de líderes sólidos, guías, orientadores, dirigentes ciertos, preparados, formados, probados y comprobados, mostrados y demostrados, notables, de primera condición que la asuman y conduzcan a sus seguidores con dignidad y altura de miras a sitiales de preeminencia como en el pasado fue y de lo que ya ni sombre queda. Adalides que se den a la tarea de recuperar desde el conocimiento, trabajo denodado, decisión y dominio, plazas, calles, universidades, asociaciones, corporaciones, sociedades, juntas comunales, veredas, centros poblados, caseríos, corregimientos, barrios, comunas y localidades entre otros muchos significativos escenarios, para volver a hacer de este partido en nuestra unidad territorial y país entero, el partido de ciudadanos decentes, responsables, comprometidos con el sentido de pertenencia y los anhelos mejores y superiores para la ciudadanía y comunidad, lo que nunca debió dejar de ser.

Requeridos estamos de un conservatismo vivo, vibrante, vigente, valeroso, proyectado, prospectivo, estratégico que nos encauce en medio de las incertidumbres. Que vuelva a mostrar y demostrar sus principios, casta y razón de ser. Que impulse las  redefiniciones que necesitando estamos luego de desiertas promesas de transformación social, que han llevado a enfrentar hoy una realidad marcada por el desencanto, la polarización, la frustración y los resultados deficientes. Que refiera que entraña de manera cimera, sobresaliente y suprema como ningún otro, la defensa de la libertad dentro del orden y del progreso dentro de la justicia. Estar acorde con la recuperación y preservación de las tradiciones, la eficiencia, el conocimiento y los valores acumulados a lo largo del tiempo. Valorar la estabilidad, la familia como núcleo social. Asumir actitud de precaución ante los cambios negativamente radicales, mismos que las más de las veces crean y profundizan crisis humanitarias, erosionan las libertades y lo que bien funciona en una sociedad. Defender y promover la prudencia y la cautela, especialmente en asuntos financieros y sociales. Apreciar la experiencia y el aprendizaje del pasado en lugar de arriesgarse con lo desconocido.

Fomentar la estabilidad, la preservación de tradiciones y los acervos culturales soportado en una visión de la sociedad que prioriza la organización de la unidad familiar y el orden en todas sus formas. Estimar la tradición y demás soportes que ofrecen un sentido de identidad y propósito. Salvaguardar las lecciones aprendidas del pasado que llevan a proteger la estructura familiar tradicional que tiende a una mayor satisfacción vital y sentido de la vida. Entender que debemos ser sensatos y que es además necesario resguardar las tradiciones y estructuras sociales existentes que han demostrado ser exitosas a lo largo del tiempo, lo que implica evaluar orden social, familia, cultura y la experiencia sumada. Abordar el cambio de manera gradual y cautelosa para evitar consecuencias negativas imprevistas. Preferir lo familiar a lo desconocido. Confiar en la sabiduría ya probada en lugar de lo teóricamente incierto y abstracto. 

Clama entre nosotros, municipios, departamento, región y país, un partido conservador relanzado en grande, a la altura de su historia. De su ser hacer y quehacer político. Sanos y sólidos principios, valores, objetivos, metas, alcances y propósitos. Más no como un cambio cosmético, ni estético, sino de fondo, como una poderosa y fuerte apuesta por nosotros mismos. Abrirle de par en par el partido a los ciudadanos. Redefinir su discurso y replantear las ideas acorde con el mundo de hoy y de mañana.

No puede ser más, ni seguir sufriendo el conservatismo de ensimismamiento, como tampoco encerrado mirándose al espejo en narcisista contemplación, cuando requerido es concentrarse en los procesos externos que a la postre determinan las posturas a adoptar y los lineamientos que deben seguirse en dirección a potenciar los intereses superiores de la ciudadanía y comunidad en su conjunto. Nunca más hacer de la política interna la prioridad, ni sustituir los escenarios donde es dable estar cercanos a la gente, por el diálogo muchas veces insustancial de las asambleas partidarias. Corresponde que volvamos a hacer como bandería, un partido de ciudadanos, un real instrumento de ciudadanos libres, claro, sin ambages, moderno, de y con futuro que defienda a ultranza la patria, el núcleo familiar, la bien entendida libertad, la vida, el esfuerzo individual, la  propiedad privada y el orden, siempre con una preocupación por la equidad, la igualdad de oportunidades, la convivencia. La justicia, cohesión, integración social y la solidaridad.

Un conservatismo social con rostro verdaderamente humano. Que genere confianza, dé la cara y ponga el pecho por los que menos tienen. Que propicie las oportunidades mejores para los que injustamente se han quedado atrás y han sido además relegados. Un partido que evite el dolor evitable y en el que sintamos como propio el dolor ajeno. Saber que defender la patria es defender nuestra democracia, seguridad, Estado de Derecho, instituciones, República, la libertad de los individuos frente a los gobiernos autoritarios y populistas, la libertad económica, educativa y religiosa. La familia, ese espacio seguro e indispensable donde se aprenden los valores de una sociedad, se desarrollan las personas y es foco y faro de nuestro actuar.

Corresponde al conservatismo frente a las mentiras de todo régimen, articular una propuesta moderna, institucional, con visión universal, firme en valores, abierta al desarrollo y la inclusión, a la par de entender el momento histórico y lo traduzca en gobernabilidad, resultados concretos, estabilidad y eficiencia sin autoritarismo, al tiempo de construir una democracia capaz de dialogar con todos los sectores y ofrecer soluciones sostenibles. Defender la verdad, la ciencia y el dato duro, vale decir esa información objetiva, cuantificable y verificable que se expresa en cifras, estadísticas, métricas y hechos concretos, como cifras de ventas, tasas de desempleo o ingresos que se obtienen a través de métodos de medición precisos, medibles, comparables y se utilizan para respaldar análisis y decisiones de manera concreta, ya que eliminan la especulación. Ante la destrucción, defender nuestras instituciones. Ante la demagogia y el populismo, defender la cultura de la responsabilidad y el compromiso, en la afirmación a cumplir que tenemos sí o sí la obligación histórica de ser el partido que siempre y por siempre defienda a sus asociados. *saramara7@gmail.com

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *