lisbeth barraza escorcia - lidereza social- conferencista

Por: Lisbeth Paola Barraza Escorcia*

Claro es y ha sido a través de la historia de la humanidad, que los cambios duraderos se construyen desde lo local, escuchando a la gente y transformando sus preocupaciones en soluciones reales. Hablar de economía no es hablar únicamente de números, gráficas o términos lejanos, sino de la vida diaria. De cuánto cuesta llenar el tanque de gasolina, pagar la renta o completar la lista del mandado. De las decisiones que cada familia toma todos los días para estirar el dinero y de que cada vez el dinero alcanza para menos, lo qie obliga pensar en cómo ello impacta directamente en las personas en sus bolsillos, tranquilidad y mañana.

La economía verde es un modelo de desarrollo económico que busca mejorar el bienestar humano y la equidad social al mismo tiempo que reduce los riesgos ambientales y la escasez de recursos. Se caracteriza por ser baja en carbono, eficiente en el uso de recursos y socialmente inclusiva, fomentando actividades productivas sostenibles como las energías renovables, el reciclaje y la economía circular. Proteger la economía también es proteger a las familias.

Importa en esto recurrir a iniciativas para frenar la tala ilegal, escuchar las preocupaciones de la gente del campo, propender por que quienes cuidan sus bosques deben recibir pagos justos por los servicios ambientales que prestan. Entender que por cada árbol que se tira hay una persona que a veces no tiene otra opción para sobrevivir. Impulsar que cuidar valga más que destruir y que se pueda vivir del bosque sin tener que venderlo. Interesa igualmente impulsar el reconocimiento del patrimonio natural y biocultural de nuestros territorios, lo que traduce proteger lo que nos da vida y sustento (bosques, ríos, montañas, tradiciones y cultura), lo que ayuda a fomentar las economías locales, abre oportunidades de turismo sustentable y, sobre todo, frenando abusos inmobiliarios que podrían poner en riesgo al medio ambiente.

Con la economía verde se promueve un desarrollo que no sacrifica el futuro por ganar en el presente. Hoy, comunidades que antes eran vistas como zonas marginadas pueden convertirse en motores de desarrollo si se les apoya con herramientas sostenibles. El turismo ecológico, los productos locales y la conservación pueden ser, si se planifican bien, una fuente de ingreso estable para miles de familias.

Interesan mucho en este itinerario, los jóvenes, quienes necesitan que se les vea en mejor forma, ya que enfrentan salarios bajos, créditos impagables y pocas oportunidades para construir un patrimonio. Por eso buenas serían propuestas tales como que un porcentaje significativo de los nuevos desarrollos inmobiliarios se destine a vivienda para jóvenes, bajo esquemas de préstamo con tasas preferenciales. Además, plantearse incentivos fiscales para las empresas que contraten a jóvenes en actividades ambientales, como proyectos de reforestación, reciclaje o energías limpias, lo que impulsaría  empleo digno y una economía verde que cuide al planeta.

Y como sabido es que las pequeñas cosas también pesan en los bolsillo, valdrían la pena propuesta para que los estacionamientos de los centros comerciales sean gratuitos las dos primeras horas para quienes realicen compras. No hay razón para que los ciudadanos paguen tarifas abusivas en espacios que, en muchos casos, fueron construidos con beneficios públicos. Acciones todas las dichas que tienen el mismo propósito de cuidar la economía familiar sin dejar de cuidar el medio ambiente, en el entendido que no hay desarrollo posible si no hay equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental.

Nuestro futuro no puede seguir dependiendo de políticas que sólo miden resultados en números o discursos. Deben medirse en bienestar, desarrollo, crecimiento, prosperidad, oportunidades y calidad de vida, lo que debe llevarnos a convencernos, ya lo expresamos líneas arriba, que los cambios duraderos se construyen desde lo local, escuchando a la gente y transformando esas preocupaciones en soluciones reales. Proteger el bosque, generar empleo para jóvenes, frenar los abusos y promover el turismo sustentable son decisiones que no sólo cuidan el entorno, toda vez que también cuidan el hogar, el ingreso y la esperanza de cada familia. 

*Lideresa Social. Investigadora, Analista.  Conferenciante. Columnista

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
2
+1
2
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *