Por: José Manuel Herrera Brito
Ojalá no siga escalando entre nosotros la violencia política, y menos ahora que estamos en momentos preelectorales, mismos que laextrema polarización, ligada al discurso de odio y la facilidad para obtener armas por canales distintos, explican en buena medida los atentados que se cometen, lo que no debe ser más y nos lleva de paso a decir con Erza Klein, que el fundamento de una sociedad libre es poder participar en política sin temor a sufrir violencia.
Antes que violencia necesario es promover valores entre la juventud, activarla políticamente, hacerla participativa, organizarle foros, alejarla de hallarse inmersa en escaladas de violencia política que registra eventos lamentables en el país que producen escalofrío, entre los que se cuentan asesinatos, intentos de asesinato, ataques con bombas, sin contar con ataques masivos que han dejado víctimas múltiples. No obstante, debe hacerse buena política en medio de tanta descomposición y en vía de salvación democrática de la manera correcta, buscando escuchar y convencer directamente a sus interlocutores, defender posturas con argumentos válidos, y velar por que la libertad de las buenas y mejores expresiones prevalezcan, de lo contrario funestas seguirán siendo las consecuencias de tanta irracionalidad.
Impone lo dicho llamarnos todos a la unidad , a la concordia y el respeto de las diferencias políticas y no usar el crimen y el discurso de odio para atizar la polarización. Tampoco encender los ánimos ni alimentar como se está haciendo desde distintas tribunas, incluso oficiales, la posibilidad de nuevos atentados, funesto sin duda, ya que la violencia política es altamente contagiosa y entre nosotros empieza a mostrar ribetes de epidemia. No podemos permitir en el país que se acentúe la ya brutal polarización, puesto que lo cual atiza las posibilidades de mayor violencia en un país ya marcado por ella desde hace ya mucho tiempo, por lo que nos urge en manera importante poner sobre el tapete la capacidad y voluntad de diálogo entre nosotros, al tiempo de entender que la violencia política tiene siempre impactos negativos mayores.
Por último, decir que la violencia política no es ciertamente, bajo punto de vista ni justificación alguna un buen argumento político, aun cuando haya quienes lo quieran justificar; y de contera sí, incrementa los temores de mayores actos de violencia. saramara7@gmail.com

