Por: Yeini Paola Rodríguez Rivera*
Actualmente es imprescindible establecer diálogos empresa-universidad para limar desconfianzas mutuas o incomprensiones, darle ventajas estratégicas a las universidades sin que se pierda la autonomía universitaria, lo que es irrenunciable. Entender que gracias a la filantropía se pueden crear cátedras de duración temporal o permanente financiadas parcial o totalmente por entidades privadas o filántropos, que sirven para atraer y retener a los catedráticos más distinguidos y es habitual lleven el nombre del donante. Ello permite contratar a algunos de los mejores catedráticos del mundo, financiados con contribuciones de compañías, organizaciones, personas altruista y demás otras fuentes.
Con apoyo filantrópico se pueden financiar becas para estudiantes, permisos sabáticos para profesores, ciclos de coloquios, invitar a investigadores distinguidos a dar conferencias. El carácter público o privado de una universidad no es necesariamente reflejo de su calidad. Además de la filantropía, es importante que las universidades estrechen lazos con el sector privado, sobre todo con empresas cuyos fines estén ligados a la investigación. Una Por ejemplo, consultoría tecnológica puede beneficiarse de colaborar con profesores que estén al tanto de los últimos avances en inteligencia artificial, hoy universalmente en boga.
Hoy por hoy existen colaboraciones empresa-universidad a través de formatos denominados cátedras extraordinarias; que no se deben confundir con ser Catedrático, ni con las Cátedras Dotadas o de Excelencia. Son grosso modo grupos de trabajo, dirigidos por un profesor o catedrático, donde empresas aportan fondos a proyectos universitarios.
Lo cierto es que tenemos poca filantropía universitaria y los lazos empresa-universidad son escasos, debido a que la mayoría del tejido empresarial lo forman PYMES que por su tamaño no están en posición de contribuir en este sentido. Y las multinacionales suelen tener sus departamentos de investigación. Es algo que debe incentivarse, hacerlo imprescindible, en lo cual ayudaría desarrollar normas de mecenazgo de filantropía con incentivos fiscales y seguridad jurídica; y repito, establecer diálogos empresa-universidad para limar desconfianzas mutuas o incomprensiones, en lo que se necesitan gestiones de alto nivel, con interlocutores en los gobiernos, empresas y universidad, siendo vital en este desarrollo que las universidades tengan que ser proactivas en contactar potenciales filántropos, en la certeza, verdad, realidad y afirmación que con la búsqueda y procura del beneficio de todas las partes llegaremos lejos.
*Estudiante de Administración de Empresa. Lideresa Social. Gestora Comercial y de Negocios.
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