MÉDICO HERNANDO RAFAEL PACIFIC GNECCO

Por: Hernando Pacific Gnecco*

Algunas expresiones artísticas han sido perseguidas. Literatura, poesía, pintura, escultura, música y distintas expresiones de libertad han sido señaladas por el dedo de la censura. Hasta el siglo XIX, el arte estaba amarrado al encargo de mecenas y pudientes, con las cortapisas de la religión, la moral, la política o, simplemente, el “buen gusto”. Terminando el siglo XVIII, la corriente del romanticismo valoró al arte como actividad noble permitiendo la liberación de los espíritus, y el artista pudo crear a su antojo. Pero era imposible sustraerse de la opinión pública o las directrices de los gobiernos o religiones.

El desnudo femenino aparece en el arte desde el principio de la humanidad; sin embargo, en la antigua Grecia son escasas las obras que lo tratan. Con la aparición de la academia se permitía solo para pinturas o esculturas relacionadas con personajes mitológicos, alegorías o estudios anatómicos. Según contó Giorgio Vasari, una pintura, Los paños del Juicio Final de Miguel Ángel, fue objeto de veto promovido por Biagio de Cesena, el maestro de ceremonias del Vaticano, pues los desnudos son impropios para una capilla. Habían transcurrido diez años después de finalizada la obra y el autor ya había fallecido. Paulo IV ordenó a Daniele da Volterra que cubriera los genitales de las figuras siguiendo el decorum eclesiástico ordenado por el Concilio de Trento. Suerte similar (sin la connotación del desnudo) sufrió una pintura de Caravaggio, La virgen ahogada en el Tiber. Francisco de Goya fue investigado por la Inquisición cuando puso a la venta la serie de los Caprichos, ochenta grabados que versaban sobre los vicios humanos; el miedo a las represalias le hizo retirar las pinturas. Por suerte, Carlos IV lo protegió del temido tribunal.

Una escultura en Buenos Aires suscitó una gran polémica; Lola Mora recibió el encargo de elaborar una figura monumental para situar en la Plaza de Mayo, una fuente de la que salían ninfas desnudas. Además de las protestas por ello, se sumó el hecho de que la escultora usaba cómodos pantalones durante su trabajo, algo mal visto; finalmente, la obra fue situada en el Parque Colón y se inauguró en 1903; Lola fue la única mujer presente en dicho acto. Uno de los tantos episodios protagonizados por Dalí fue su pelea con el francés André Bretón, quien había politizado el movimiento surrealista francés al cual pertenecían ambos artistas. En una vengativa burla, el catalán pinta L´enigme de Guillaume Tell, desatando la ira de Bretón, quién intentó romper el cuadro con su bastón; por su corta estatura y la alta colocación de la pintura, no le fue posible; la ruptura fue definitiva. El rechazo a ciertas pinturas tocó a Gustave Coubert y sus escandalosos desnudos femeninos, igual que a Egon Schielle por la misma razón. El Cristo del pis, fotografía del estadounidense Andrés Serrano, fue considerada blasfema; rechazada por dos influyentes senadores estadounidenses y por las autoridades australianas; sufrió sendos atentados a martillazos en Melbourne y Avignon.

La maja marquesa, pintura de Federico Beltrán alusiva a la marquesa Gloria Laguna, fue una venganza del pintor por su exclusión de la exposición oficial de Bellas Artes. En asuntos diplomáticos, la religión influye; en 2016, durante una visita a Roma del presidente iraní Hassan Rouhani, fue necesario cubrir las partes nobles del David, y las esculturas de mujeres desnudas fueron ocultadas en cajas. El simbolismo apareció potente en la Bienal de Venecia de 2003; el español Santiago Sierra tapió la entrada principal del edificio, creando un muro infranqueable; solo se podía entrar por detrás mostrando la identificación española de modo que sólo accedieron el presidente Aznar y unos pocos españoles justo cuando la legislación en España contra la inmigración se endureció; ningún italiano ni los jurados pudieron entrar. La música entra en lista negra; por ejemplo, en 1969 la canción Je T’aime, de Jane Birkin y Serge Gainsbourg, escandalizó al mundo por su fuerte contenido erótico; la censura fue inmediata, y el éxito también. 

*Médico Cirujano. Especializado en Anestesiología y Reanimación. Docente Universitario. Conferencista. Columnista

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