Esther María Puche M.

“Sabemos que la poesía, es un género literario de mayor antigüedad. Su expresión artística se concibe por medio de la palabra, los sentimientos, las emociones y reflexiones que puede expresar el ser humano en torno a la belleza, el amor, la vida o la muerte”.  Así, nos lo demuestra el docente y poeta Fernando Enrique Bedoya Manchego, en sus trabajos literarios. Nació en la ciudad de Montería departamento de Córdoba el 2 de octubre de 1960,  en el seno de un hogar humilde, conformado por sus recordados padres y hermanos. Estudió en el Seminario Juan XXIII, donde se graduó como  bachiller académico en el año 1979. Al  año siguiente viajo rumbo a la ciudad de Bogotá para iniciar estudios profesionales obteniendo el título en  Ciencias de la Educación.

Allí, se quedó por una gran oportunidad de trabajo en un prestigioso y reconocido colegio de carácter privado por un largo período. Posteriormente, viaja a la capital del Atlántico, en donde residen sus padres, y por razones de fuerza mayor debe quedarse en esa ciudad; decide entonces buscar ofertas de trabajo y es así como empieza a ejercer la docencia en el Colegio Cervantino, donde actualmente labora como  Coordinador de Convivencia y Bienestar Social. Cabe destacar que, además de ser un excelente maestro, es también un gran poeta; actividades que combina muy bien. Igualmente, sus primeros pasos los inició muy joven a sus 18 años de edad en donde tuve el privilegio de ser su musa de inspiración para la poesía “Mi gran amiga”, que encierra recuerdos, aventuras y travesuras de juventud.

Desde entonces,  su pasión y vocación por este género se hace cada vez más fuerte y, acompañada de su hermosa letra, privilegio del que goza,  despierta en sus amigos cercanos y otras personas gran  interés y amor por sus escritos poéticos en las que  deja ver su faceta  romántica, su sensibilidad y debilidad en el maravilloso mundo del arte y las letras. Hoy, por motivos de la pandemia y obligados a un austero confinamiento, terror y pánico por desconocimiento del mortal virus, comienza a trabajar en su casa y de forma virtual. Esto le permite manejar mejor  su tiempo, su espacio y por consiguiente, su proceso de reinventarse, hasta el punto en el que su inspiración se desborda y nacen lindos poemas como “Perla hermosa”, dedicada a su ciudad natal Montería y “Y nos quitaron el abrazo” entre otros.

Esta última, lo catapulta como uno de los mejores exponentes  en el ámbito literario de nuestro país, luego de su participación en el primer concurso de poesía a nivel Internacional  en la ciudad de Quines, Argentina, en donde  obtuvo una importantísima distinción por su  poesía “Y NOS QUITARON EL ABRAZO, escrito justo en este momento coyuntural por el que estamos pasando. Sin lugar a dudas, aquí aplica este adagio que dice: ¡No hay mal que por bien no venga! Un merecidísimo premio que, a partir del próximo año, será publicado e inmortalizado en la Primera Antología Poética y Prosa Internacional, lo que nos motiva como amantes de este género seguir apoyando a nuestro poeta y  gran amigo, Fernando Enrique Bedoya Manchego, ya que su nombre quedara grabado en la memoria histórica cultural de ese país y por ende en el nuestro.

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