Por:  Estefania Paredes González

Tengo la fortuna de escribir este artículo desde mi experiencia al haber vivido en Turquía por más de dos años. Estambul es la ciudad más grande de Turquía y la más poblada de Europa, fue capital sucesivamente del Imperio Romano, Imperio Romano de Oriente, Imperio Latino e Imperio Otomano hasta 1923. Es una ciudad transcontinental, esto quiere decir que se ubica entre dos continentes: Europa y Asia, otorgándole así una posición geográfica más que privilegiada.

En 1985 las calles de Estambul son declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Sus atractivos turísticos son innumerables, no solo los que hacen parte de las guías turísticas o los paseos obligados por las agencias de viajes, me tomo el atrevimiento de hablar desde mi perspectiva personal. Es el hogar de años de historia, de música, de olores, de ruidos, una ciudad que sin duda alguna vale la pena visitar una vez en la vida.

Turquía en general es el país hogar de muchos paisajes y ciudades que lo hacen hoy en día un destino turístico casi que obligado; los europeos cada vez visitan más sus playas y los colombianos –desde 2012 cuando entró en vigor el acuerdo firmado por el Presidente Santos- llegan con más y más frecuencia a este país. Se puede decir que desde el nacimiento de la nueva Turquía, con Mustafá KemalAtatürk, el país no ha hecho sino crecer y crecer hasta llegar a hoy en día lo que puede denominarse su época dorada económicamente y culturalmente, aunque con grandes dificultades a nivel político.

Ahora bien, el propósito de este documento no es describir Turquía y sus infinitas maravillas, sino más bien mostrar en concreto el papel de la diplomacia cultural y pública del Gobierno turco para promocionar a Turquía –específicamente, Estambul- como destino turístico y cultural. En cuanto a las estrategias de diplomacia pública y diplomacia cultural, Turquía desarrolla varios componentes que van desde la educación hasta un plan estratégico de turismo a 2023 que busca desarrollar una estrategia completa (elaborada desde 2007) para mostrar al mundo, Turquía en todo su esplendor.

Las becas del Gobierno Turco son tal vez la estrategia de diplomacia cultural más grande de Turquía –no de Estambul- pues buscan que por medio de estipendios académicos, estudiantes de diferentes partes del mundo, lleguen a Turquía a aprender el idioma, una carrera de pregrado, una maestría o un doctorado y que posteriormente sean difusores de la cultura turca en el mundo. Las becas, completas y con todos los gastos pagos, permiten mostrar el valor que tiene Turquía en historia, cultura, educación, economía y cómo el país quiere mostrar a través de sus estudiantes lo que tiene para ofrecerle al mundo.

Ahora bien enfocándose en Estambul, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, ha desarrollado la estrategia de turismo diverso con la cual busca mostrar a Estambul como destino apto para realizar diversos tipos de turismo: salud, turismo marítimo, ecoturismo y turismo de congresos y exposiciones. En este último enfoque, Turquía, se ha destacado por ser huésped de los eventos más importantes que involucran a Europa, Asia y sus vecinos más importantes.

La estrategia de marca de Estambul complementa el plan de promoción turística de Turquía para su ciudad más importante –aunque no capital-. Esta estrategia busca adaptar los museos a todos los estándares internacionales para sus visitantes, restauración de monumentos arquitectónicos, iluminación y mejoramiento de las infraestructuras históricas, construcción y remodelación de aeropuertos, facilidades para  los turistas que arriban a Estambul, lo anterior con el fin de mostrar una ciudad que rompa con todos los prejuicios que se tienen en contra de los países musulmanes y que además sorprenda a cada uno de sus turistas a fin de que estos rieguen la voz. La idea de diplomacia pública y cultural turca, es entonces y en resumidas cuentas: PROYECTAR A TURQUÍA –ESTAMBUL- COMO POTENCIA REGIONAL, bien sea a través de la educación o de la potente estrategia turística que pretende vender a Estambul como una de las mejores ciudades del mundo.

En definitiva, lo que Colombia debe aprender de Turquía y el caso concreto de Estambul, es a mostrar la posición geográfica estratégica con la que cuentan ambos países –que beneficia a toda una región-, crear estrategias que reduzcan los roces con las naciones vecinas o que al menos suavicen los conflictos y permitan mostrar una región unida y sólida, intentar cambiar los prejuicios que se tienen hacia Colombia así como Turquía ha buscado eliminar los recelos que existen hacia su país por ser un país musulmán y por último buscar por medio de la educación mostrar el potencial que Colombia tiene para el mundo y todas las mejoras que cada día se hacen a fin de ubicar a nuestro país como una potencia regional.

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