Por: José Manuel Herrera Villa*

Mucho y más a todos los niveles en lo nacional, regional, departamental, municipal y local es lo que nos falta por hacer, a fin de garantizarnos un avance significativo donde los méritos propios sean protagonista; esto es aportar todos nuestros mayores esfuerzos para que tales propósitos sean una realidad evidente.

Nos encontramos inmersos en una emergencia múltiple, sanitaria, económica, social y demás otras secuelas, misma que nos ha hecho ver cuán frágiles somos, sin que en ello importen condición social, económica, académica, cultural, étnica, de género o política. Nos encuero esta pandemia en muchos aspectos, al igual que quedamos inermes a sus embates. Inequidades y desigualdades quedaron a la vista. Expuestas cuales eran, hasta el punto de no tener como garantizar la seguridad alimentaria de muchos núcleos poblacionales, que tuvieron que pedir socorro a grito herido.

Muy en sus verdades quedó el sistema de salud. A la vista quedaron sus debilidades, reflejadas en parte en el trauma de los servicios de urgencias y unidades de cuidados intensivos, en la falta bastante de elementos de protección personal, las nada significativas condiciones laborales para los trabajadores de la salud, la falta de solidaridad de muchos ciudadanos, quienes desconocieron en mucho las recomendaciones de las autoridades médico-administrativas.

Llama todo lo cual, a la reflexión, a analizar con sindéresis si lo sucedido queremos que siga aconteciendo, o si verdadera y realmente queremos que todo cambie para bien, en lo que interesa, importa y ayudará el que se reduzcan las distancias socioeconómicas, a efecto que siga creciendo exponencialmente como tal sucede, la franja de pobreza, pobrería y miseria. Es ir tras el valor de la equidad y de la justicia, para todos y cada uno de nosotros, y trabajar con denuedo y de consuno en ese objetivo.

Nos corresponde alzarnos por encima de los sentimientos negativos, siempre dañosos, e ir tras lo solidario, el respeto, la tolerancia y demás otros a este tenor, con el fin de articularlos como clave cierta y armónica de la sociedad que queremos, en dirección a una sociedad incluyente mejor para todos sin excepción ninguna. Tenemos que hacer conciencia de la importancia de que todo marche mejor, pensar de manera solidaria respecto de nuestros semejantes, particularmente los más vulnerables, marginados, aislados por la diosa fortuna, y busquemos el bien común, para construir así el superior e integral bienestar de todos, en la certeza de lograr las consolidaciones que requeridas son para estructurar y potenciar mejores colectividades. Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría Integral

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