Ruben Darío Ceballos Mendoza

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

He entendido siempre que no es necesario ser o estar empleado para saberse trabajando, en la verdad que el trabajo representa toda actividad realizada por el hombre con el propósito de producir bienes y servicios que le permita satisfacer sus necesidades y las de los demás, por medio de los cuales se adquiere un medio de subsistencia. Esta actividad puede llevarse de forma manual (que implica esfuerzo físico) o intelectual (que implica esfuerzo mental). Entraña unas características éticas que se deben poseer para un buen trabajo, ya que mientras algunas personas intentan vivir su vida haciendo lo más mínimo posible, otros poseen la dedicación que los lleva a dar a diario su máximo esfuerzo. Las personas que poseen una fuerte ética de trabajo llevan una serie de principios que guían su comportamiento respecto al trabajo, llevándolos a producir trabajos de alta calidad de forma consistente, y son: confiabilidad, dedicación, productividad, cooperación y carácter.

El empleo en tanto, que alude a una categoría de actividad humana más amplia que el trabajo, hace referencia a la actividad económica donde una persona hace ciertas actividades específicas. La remuneración económica va de acuerdo a la preparación intelectual y física de la persona. Un empleo siempre es un trabajo, pero un trabajo no siempre es un empleo. Los términos de empleo y trabajo son frecuentemente confundidos por las personas, ya que su definición es similar entre sí. Pero existen pequeñas diferencias que hacen que no sean iguales sus conceptos. La diferencia, básicamente consiste en que el trabajo es la actividad económica que una persona realiza, y el empleo, es esa misma actividad, pero remunerada. Así, no se puede considerar empleo cuando una persona hace una labor en su propia casa.

Del empleo se deriva un concepto mucho más importante, el desempleo, el cual sigue aumentando a niveles insospechados, lo que amerita la implantación e implementación de cuestiones de orden general que tienen que ser abordadas para asegurar una recuperación sostenible de empleo, tales como que algunos grupos, jóvenes y los desempleados de larga duración, enfrentan considerables dificultades para obtener empleo; de allí la importancia que los mismos no tiendan a ser ofrecidos por periodos cortos. El trabajo a tiempo parcial involuntario y el trabajo temporal van en aumento en lo que compromete su calidad, más cuando las proyecciones indican según las tendencias actuales que la situación se torna compleja, en la certeza que la desaceleración afecta las perspectivas de empleo en las economías emergentes y en desarrollo.

Señala lo cual que es clave la importancia y necesidad de la diversificación productiva, camino a elevar el porcentaje de población económicamente activa al generarse más oportunidades de empleo. Lo que hace que evidentemente, para que los trabajadores potenciales tengan la oportunidad de acceder a los empleos que se generen, es fundamental que cuenten con los conocimientos y habilidades necesarios, lo que engendra desafíos en materia educativa tanto formal como vocacional, línea en el que el mercado laboral más mano de obra, siendo relevante en aras de un superior crecimiento económico que se invierta en la gente, de tal manera que se puedan tener más oportunidades de vivir mejor y acceder a empleos dignos y bien remunerados.

Empresas e instituciones necesitan del compromiso, dedicación y responsabilidad de sus trabajadores, a fin de tener los mejores resultados y una mejor productividad; y los trabajadores, contar con puestos de trabajo bien equipados y donde se respeten todas sus garantías laborales. El trabajo conjunto empleado / empleador contribuirá a una mejor como mayor productividad y a una mejor calidad de vida del trabajador. 

Tenemos que ser conscientes de la importancia del empleo, importando planes, proyectos y programas que le contribuyan, en los que caben apoyar el fomento del empleo juvenil y establecer recomendaciones de políticas públicas que ayuden a su incremento; apoyar programas de desarrollo integrado para la educación, ciencia, tecnología y matemáticas, a fin de mejorar la calidad de aprendizaje en los señalados dominios en los niveles primarios y secundarios; extensión de las tecnologías de la información y la Comunicación; apoyar el financiamiento y comercialización de las unidades productivas en las zonas rurales, teniendo en cuenta de manera sustancial a la población pobre de las áreas rurales y periurbanas, especialmente mujeres y jóvenes, lo que les ayudará a aumentar sus ingresos productivos y desde luego sus oportunidades de empleo. 

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