Por: José Manuel Herrera Villa*

Para los más de los efectos, importaría que juntos, mancomunada y consensualmente, enfrentemos los más importantes desafíos que a diario surgen y en los que el Gobierno ayude a procesarlos, con el propósito de alcanzar los objetivos tales como crecer, desarrollarnos, superarnos a todo nivel, generar empleo, mejorar ingresos, educación de calidad, sólido sistema sanitario, inversión y justicia social, ambiente, recuperación económica, apoyo a la gente con menos oportunidades, hacernos sustentables y sostenibles; soportarnos ética y moralmente, garantizar libertades, justicia, sensatez, buen juicio y responsabilidad, sentido común, buen gobierno, prosperidad. Así mismo, evitar todo lo que improductivo sea, que no aporta en nada en lo social, económico ni institucional; y, en cambio sí, potenciar decididamente el apoyo a los más afectados, para conjurar lo que necesario sea y en la misma o superior medida, avanzar; desafíos estos para que las buenas expectativas actuales se conviertan en resultados positivos.

Para que alcancemos esos y más objetivos de desarrollo, necesitamos políticas acertadas y financiamiento suficiente, mejorar la ejecución, aplicar dichas políticas en el terreno para lograr grandes resultados y con ello anular las deficiencias en la implementación que constituyen uno de los obstáculos más grande para los logros en perspectiva en materia de desarrollo. Es implementar para el desarrollo. Ayudar a solucionar los problemas en tiempo real.

Los problemas que acusamos, decirse deben, requieren por su importancia soluciones igualmente importantes, para ayudar de mejor manera a avanzar con un sentido mucho mayor de urgencia para mejorar la vida de los más vulnerables y por ende que de todos. Es al mismo tiempo que intensificar las labores propias de toda administración gubernamental, centrarse en lo que sigue y en cómo mantener la atención en lo cual. Se trata de establecer marcos de programas audaces de desarrollo para acelerar más los logros en dicha asignatura.

El progreso hay que buscarlo, no es inevitable. Razón por la que deba actuarse de manera oportuna, en el momento indicado y apurar los cambios requeridos, toda vez, como vaticinara en su momento el Reverendo, Doctor Martín Luther King, en su carta desde la cárcel de la ciudad de Birmingham, que “El progreso humano nunca llega montado sobre las ruedas de la inevitabilidad: llega mediante los incansables esfuerzos de (hombres y mujeres)”. La injusticia no desaparecerá “inevitablemente”. La injusticia, afirmó, debe “ser extirpada mediante una acción poderosa, persistente y decidida” estimulada por “la urgencia del momento”, a lo que yo agregaría por la importancia de las situaciones y demás otros aspectos que tales circunstancias rodean. Lo que ayuda a fijar objetivos para el esfuerzo colectivo por atender mejor las necesidades de los más pobres y vulnerables.

Interesa hacer frente a los obstáculos externos, retar nuestra propia inercia, estar alertas ante la dificultad de los momentos, desafiar permanentemente nuestros propios límites, evitar caer en negativismos o ser complacientes, enemigos mortales de los pobres; de ahí que tengamos que tener la certeza de que nuestras acciones deben estar en articulación con nuestros valores mejores, mismos que podamos sostener enhiestos y mostrarlo ante la historia. Se impone crear un mundo mejor, caracterizado sin inequidades por oportunidades para todos, sostenible, con energía limpia y alimentos suficientes para todos y en que nadie muera por enfermedades prevenibles. Un mundo sin pobreza en el cual hacer que de todos los momentos sean apropiados para hacer lo que es correcto y podamos decir que la oportunidad está ahí, razón para que podamos y debamos luchar para que haya más justicia para todos, especialmente para los más vulnerables.

Jomahevi@gmail.com *Profesional en Administración y Finanzas. Especializado en Auditoría integral 

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