Por: Rafael Robles Solano*

Parece éste titular un anuncio utópico de cara a la crisis de gobernabilidad social que atraviesa Colombia, en la que asistimos inermes e impotentes a las confrontaciones derivadas de la falta de atención gubernamental y a los actos terroristas promovidos por las facciones extremistas de izquierda y derecha, los que pretenden aprovechar para sus fines particulares, propósitos políticos y hegemónicos la conflictiva situación que vivimos, donde los índices de inequidad, pobreza y corrupción, tienen asfixiados económicamente a la inmensa mayoría de la población colombiana.

Ya en el pasado, pensadores como Hobbes y Rousseau, expusieron las circunstancias, problemáticas e implicaciones del denominado “Contrato Social,” cuyos principios filosóficos y sociales, en estricto sentido, no vienen al caso, pero que si reflejan la necesidad de recomponer en nuestro país todos los estamentos socio-económicos, ahogados por los tres conceptos antes citados: inequidad, pobreza y corrupción.  

Veamos algunas de sus aristas, tenemos una selecta y exclusiva clase dirigente que indolentes pretenden continuar disfrutando de sus privilegios económicos, políticos y sociales, porque detentan y se lucran abusivamente de todos los espacios de poder, administración, negocios, contratos, cargos públicos, diplomáticos, burocráticos y un largo etcétera, a los cuales acceden o mejor se los rotan, diríamos que hasta cínicamente, monopolizándolos cual clases o castas hereditarias, en lo que se conoce como nepotismo, sin brindar oportunidades, ni espacios por ejemplo a quienes pese a sus capacidades, estudios profesionales, especializaciones, doctorados o maestrías, pueden aspirar a dichas posiciones. Pero como no hacen parte de las clases privilegiadas que hemos reseñado, deben recurrir a los denominados “tráficos de influencias,” para optar a ellas o resignarse en actividades secundarias y mal remuneradas.

Lo anterior evidencia en ése plano, la inequidad aludida, donde se coartan las posibilidades de este tipo de profesionales, quienes sucumben ante las injusticias que patrocina el sistema social impuesto, o se convierten en cerebros fugados. Y eso que solo hemos citado un aspecto del problema, el qué sin embargo, se extiende a todos los estratos de nuestra sociedad actual.  Trayendo como consecuencia, que los jóvenes de hoy, para citarlos como referencia, no tengan futuro, porque escasean las oportunidades para conseguir trabajos con salarios dignos, de educación, de salud, de viviendas, en fin, no solo ellos, sino la mayor parte de la población colombiana, carece de los medios para cubrir sus necesidades básicas, las cuales el Estado, no se apersona para satisfacer, diseñando, promoviendo e implementando serias políticas sociales y económicas que les permitan vislumbrar un mejor modelo de vida.

De otra parte, el Gobierno actual, desatendió el clamor social y pretendió seguir imponiendo sus inoportunas reformas tributarias, a la salud, etc., y ahora se enfrenta al generalizado descontento poblacional, donde los jóvenes desesperados, pretenden por vías de hecho, conseguir lo qué con los acuerdos y promesas del pasado, se han quedado en solo promesas incumplidas.

Estamos en una coyuntura altamente explosiva y peligrosa, que no se sortea con la represión, de ahí la importancia del dialogo, de los consensos, de abordar acuerdos para negociar un nuevo pacto social, que permita ir resolviendo con optimismo las problemáticas que nos afectan, comenzando por despojar a los privilegiados de sus groseros beneficios, y abriendo espacios de concertación en equidad, de oportunidades y fuentes de trabajo, de créditos blandos para los pequeños y medianos empresarios y comerciantes, para los agricultores y campesinos oprimidos por las importaciones de materias primas que antes se producían y comercializaban libremente en Colombia, pero que ahora están sujetas a los T.L.C. 

Por las consideraciones expuestas, conviene tener presente que la pobreza con hambre, constituye un peligroso y explosivo factor de alzamientos y desmanes sociales de imprevisibles consecuencias, que a toda costa debemos evitar

www.lideresocial@hotmail.com.co 

 *Secretario Ejecutivo LIDERESOCIAL

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