Por: Uriel Ortiz Soto (**) 

El mes de septiembre, dedicado al amor y la amistad,- en medio de la pandemia por el Covid 19 y consecuencialmente la crisis económica que estamos padeciendo-, es cuando debemos dialogar con nuestra conciencia, para darnos cuenta, cuales son nuestros verdaderos amigos y si los lazos de amor y amistad, que nos unen, son verdadera fuente de: felicidad, convivencia y amistad sincera y verdadera. 

Caso contrario, no vale la pena sostener un amor o una amistad, donde todos los días se están generando grietas y malos entendidos, que fácilmente pueden terminar en hechos violentos.

Hablar sobre la amistad, es tema tan delicado, que aún los expertos no se atreven a dar las explicaciones suficientes, cuando  después de construida y haber empezado a dar sus frutos, intempestivamente se rompe, llevándose por delante importantes proyectos, de vida, con planes y programas de desarrollo incluidos.

Pero, lo más grave, es cuando después de terminada o liquidada una amistad, aparen hechos de indiferencia o de violencia, que muchas veces se convierten en factores irreconciliables, generando  la destrucción de las familias que la conformaron, creando situaciones tan violentas, que con frecuencia se traducen en homicidios o suicidios de sus protagonistas.

Construir una amistad: honesta, sincera y verdadera, es como sembrar un jardín de bellas flores, que todos los días hay que cultivarlo, regarlo y consentirlo, sobretodo, fumigarlo para que esté libre de los bichos y plagas indeseables, que como la roya en el café, destruye sus cosechas. Pero, sobre todo, hay que estar alerta también, para que esa bella amistad, no vaya a ser utilizada, para el ejercicio de actividades mezquinas e indeseables.

Muchas veces una amistad que surge de buenas a primeras, son el vehículo para engañar incautos y lanzarlos por los abismos de la explotación y la delincuencia, esto es muy común en los reclutadores de  bandas criminales.

Son muchas las veces que una amistad se destruye, puesto que uno de sus protagonistas, la utilizó, como instrumento para hacer creer a su consorte, que era la mejor prenda de garantía, cuando en realidad en su conciencia se planeaban las malas intenciones, abusando a más no poder de quién puso a su disposición todo su empeño para sacarla adelante.

Como soñar no cuesta nada, soñemos en construir el paraíso de la amistad, donde nos acomodemos todos los seres que habitamos en esta  Colombia inmortal y que las desigualdades sociales, económicas y políticas, puedan ser debatidas y resueltas, sin egoísmos, remilgos, ni condicionamientos, para dar a cada quién lo que le corresponde. 

Colombia es el País más hermoso del planeta tierra, con bellos paisajes y variedad de climas, donde se cultivan las ilusiones y las esperanzas, que finalmente se convierten en realidades productivas, gracias a la laboriosidad de nuestros campesinos.   

Pero, cómo lograrlo es un imposible, en el mes de septiembre, dedicado al amor y la amistad, hagamos algunas consideraciones, para que por lo menos la estrella de la comprensión, titile en la conciencia de: políticos, gobernantes y pulpos económicos, que como siempre, son los generadores de las desigualdades sociales, entre todos los seres de la tierra.   

Encontrar una amistad: honesta, sincera y verdadera, es como localizar un tesoro refundido entre los escombros de la descomposición social en que vivimos, que muchas veces por iniciativa de la divina providencia, salen a flote, empujados por las protestas de quienes padecen las injusticias sociales.  

No existe peor frustración en la vida, que vernos traicionados, por alguien en quien depositamos toda nuestra confianza para construir una bella amistad, pero, que con el correr de los tiempos, aparecieron los nubarrones que la obnubilaron, amenazando su destrucción, llevándose por delante los sueños de sus protagonistas, junto con sus intereses sociales, políticos y económicos.

Una amistad: honesta, sincera y verdadera, hay que empezar por construirla y las partes que la conforman, son la cimiente de su perdurabilidad, que deben guardar en su entorno, el legado de principios y valores, pilares fundamentales para conservarla activa y ponerla como ejemplo para el mundo que nos rodea, pero sobre todo, para que sirva de pedestal y orientación a presentes y futuras generaciones.

En síntesis, en este mes de septiembre dedicado al amor y la amistad, es apenas justo que meditemos sobre ella, y demos ejemplo de pulcritud y de grandeza a nuestros semejantes.

urielos@telmex.net.co

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